Blogia

CRUZANDO EL PUENTE

ENTRE TRIANA Y JEREZ


          Vaya en su memoria esta entrevista que le realicé a Fernandito el 2 de Junio del año 2000, en la Taberna de Joselito Lérida, paradero de todos los Flamencos, lugar que el frecuentaba diariamente cuando vivía en Triana. Descanse en Paz y Dios lo tenga en su Gloria Flamenca.

A esta orilla del río
llegó una voz de alboroto,
cantaor de puro estilo
que se llama Terremoto.

Aún huele a incienso, a cera quemada en la calle Pureza, en la que ante el espectáculo majestuoso y divino de la salida procesional del Viernes Madrugada escuchamos la voz flamenca de un cante hecho saeta. Fue la garganta de un hombre joven la que nos sorprendió en el silencio de la noche roto por los murmullos emocionados del gentío. El verano se ha anticipado quedando atrás una primavera que nos ha dicho adiós sin la cortesía de su templada temperatura. En la calle San Jacinto, rodeados de motivos flamencos y enjundia torera, incitan la conversación tranquila, sosegada, llena de bonachona complacencia ante la presencia de un cantaor joven, tal vez muy joven, sólo 31 años plenos de sensibilidad, de nombre Fernando Fernández Pantoja, "Fernando Terremoto"; llaneza en su persona, humilde como él sólo y grande a la hora de expresar con su garganta la música de un pueblo que lleva como herencia genética en lo más hondo de su sencilla persona. Le corre por las venas el cante de su tierra natal, Jerez de la Frontera; afincado en Triana por haberse enamorado de una trianera a la que desposó un 19 de diciembre de hace año y medio ante una dolorosa: Estrella Sublime, para quedar sellado el amor de su mas tierna infancia. Lejos quedan aquellas calendas cuando su padre y su suegro Antonio Benítez, añorado jugador de fútbol, decidieron adquirir el honorable título de ser compadres. En Triana vive, a Jerez va y viene su persona; unas zonas cantaoras con los aires y las brisas sonoras de su cante. Un cantaor que no pensaba serlo, brotando la necesidad creadora de su arte en la inconciencia de su juventud cuando cierto día fue al Puerto de Santa María a participar en un concurso para acompañar con su sonanta a un amigo y compañero. Apreció su cante de improviso, manó su fuerza expresiva sin apenas darse cuenta en una reunión a la que pidieron silencio creyendo que estaba cantando su padre en una emisora de radio cuando era él quien cantaba. Éste fue el inicio de una meteórica trayectoria artística. Ante lo visto y oído fueron los aficionados, los que sienten el enamoramiento del cante, de la Peña Flamenca Antonio Chacón de Jerez, los que le propusieron dar un recital, siendo los asistentes de aquella noche los notarios que han de dar fe en el transcurso del tiempo cuando actuó por primera vez en público. Su afición empedernida a la lectura hace de Fernando un cantaor ilustrado partiendo el estereotipo del cantaor antiguo carente de formación intelectual, aunque en sus adentros posee los sentimientos imperecederos de los cantes auténticos. En su charla pausada y tranquila nos comenta que la lectura le ayuda a mejorar su léxico, apareciendo una conversación culta, no exenta de la característica fonética andaluza de su voz.
Es en febrero del año 1989 cuando graba su primer disco siguiéndole a continuación el del primer premio de la Confederación de Entidades Flamencas. Fernando Terremoto se confiesa con ternura que estuvo a punto de abandonar, pasó por malos momentos, con su sencillez a cuestas no esperaba que el público le reconociera su cante. En la Bienal de Sevilla gana el primer premio de Jóvenes Flamencos. En el Concurso Nacional de Córdoba del año 1998 consigue los tres primeros premios de cante: Cantando bulerías por soleá y bulerías, "el premio de la Niña de los Peines"; por seguiriyas y martinetes "el de Manuel Torre", y por malagueñas "el de Don Antonio Chacón". Tiene en su haber la "Palma de Plata" de Algeciras. En la Feria de Sevilla lo distinguen con el Giraldillo por su dedicación a la defensa del flamenco joven que él representa. En la Peña Fla¬menca "La Perla de Cádiz" le imponen la insignia de oro. Cantaor de pura solera a pesar de su juventud mantiene un concepto esencial del flamenco, lo entiende desde sus más puras raíces, aun no estando en contra de una nueva música mal llamada flamenca: “que le pongan otro nombre”.
Para él, el flamenco es algo existencial en la vida se encuentra satisfecho de su última grabación con la casa francesa de Auvidis, alcanzando una aceptable cotas de ventas a pesar, como él mismo confiesa: "Es un flamenco del más puro estilo y no comercial". Tiene en proyecto una nueva grabación, aplazada por las actuaciones que tiene contratadas. Fernando Terremoto se siente continuador de una estirpe de cantaores en la que el abanderado era su padre, no obstante busca la personalidad propia en la forma de entender el cante para llegar a ser un cantaor, que debido a su juventud aún no se considera. Hemos tenido una charla amena, tranquila y coloquial, podríamos contar muchas cosas más de Fernando Fernández Pantoja, Fernandito para los amigos. Hemos encontrado en su persona una madurez sorprendente, huyendo de tópicos y del protagonismo opulento del querer ser: es aquí donde reside su grandeza, en el mismo momento de no sentirse importante en sí ya lo es. Hombre de sensibilidad, amante de la lectura, del toreo de arte y de la guitarra que no deja de tocar en el día a día, en su casa de Triana junto a su compañera inseparable y a su hija, confesando con el amor puesto en sus palabras que a ella se lo debe todo. Nació en Jerez, bebió en las fuentes cantaoras de una familia de artistas, se unió a Triana con el amor de una joven mujer juntando los sentimientos hondos de dos tierras que han hecho del flamenco algo sublime. En la actualidad Fernando Terremoto es el embajador de la juventud en un flamenco que no morirá mientras personas como él lo sigan dignificando entre Triana y Jerez.

V SEMANA CULTURAL PEÑA FLAMENCA MARCHENA

V SEMANA CULTURAL PEÑA FLAMENCA MARCHENA

TEXTO LIBRETO DEDICADO
A
MANOLO SANLUCAR

V SEMANA CULTURAL FLAMENCA
DE MARCHENA

(Celebrada del 22 al 25 de Julio del 2009)

Un cruce de veredas y caminos dado en la historia: una brisa impregnada de aromas marineros, salpicada con los susurros del Coto, se abrazan con el horizonte de una campiña teñida del verde de las cepas y los olivares, uniendo corazones de arpegios y falsetas. Marchena, V Semana Cultural de su Peña Flamenca y en esta ocasión dedicada a un poeta de la guitarra. Un encuentro entre la majestuosidad del toque de Melchor con las caricias y creaciones plenas de la belleza musical de Manolo Sanlucar.
El duende y el embrujo baja de los altos y azules cielos para acariciar una sonanta magistral trayéndonos los recuerdos hermosos y bellos de una guitarra que se nos fue, pero presente en la eternidad de nuestras almas.
Una candela viva y presente que será avivada y echada al viento por una locura de brisa marinera en la fantasía de unas manos prendiendo el capote de la creación, nacencia de unos toques salidos de los más profundo de un alma bella que suena a oración. Conjunción de oradores, cantes, toques y baile en unas noches cogidas de las manos del estío juliano, en el silencio del patio de la Antigua Fábrica, entre piedras añejas mudos testigos de historias nunca olvidadas.
Toque cante y baile dedicado en esta Semana Cultural a la belleza creativa de un tocaor investido con la flamencura del sol caliente de nuestra tierra y perfumado con la brisa marinera de su tierra de Sanlucar.
Marchena, tierra cantaora y tocaora, entrega y da su profundo amor a un tocaor impregnado de arte y hechuras flamencas que ha perfumado todos los caminos universales del toque con su creatividad permanente y constante, inundando de brisas musicales los sentimientos hondos y profundos de las almas expectantes ante la generosa grandiosidad de su música.
Una humilde y sencilla dedicatoria en su Semana Cultural de los flamencos marcheneros en el reconocimiento a la proyección humana y artística de un gran tocaor como es Manolo Sanlucar. 

TRIANA EN EL ALTO CIELO

TRIANA EN EL ALTO CIELO

Muy cerquita del río, de su río, en sus orillas bañadas por una corriente serena y eterna, se escuchó el cantar del barrio mío y con el lamento del dolor de un parto fecundo nació el cante:



Soleá del barrio mío,
la que me hace llorar
escuchando este cantar.

Y está la seguriya
la gracia de los tangos
y la grandeza de la toná.

Tangos de Triana
nacen en la Cava
perfumados de compás.
Martines y carceleras
quejio roto, desgarrados
golpes en el yunque dan.

Flamenquería en sus calles,
esencia en la memoria,
frescura en su talle.

Triana es eterna,
siempre la gloria presente,
es parto doliente
de flamenquería naciente.
Cava Alta, Cava Baja,
San Jacinto y Altozano,
Castilla, Betis y Puente
Río Grande y corriente.

Pólvora y alfares
en un pasado glorioso
barro puro en sus tejares.

Triana, madre del cante,
cuna de cantaores
de artistas con desplante.

El amor es permanente
como barro en el alfar
es Triana latente,
Triana, ¡Eterna será!

Memoria del cante ida,
los sentimientos preñados
en oscuros túneles
de un tiempo sentenciado.

La pena del sentimiento,
la pena del sufrimiento,
lágrimas, llantos, añoranzas
en ausencia de la falta.
De cantaores que no están,
tantos que en la memoria
siempre, siempre estarán.

De Triana el cante se ha ido
a un cielo azul impenitente
por caminos de verde olivo
aún ausente está presente.

Gitanos que se fueron
sin quererse ir.
Gitanos que nos dejaron
con la pena y el sentir.

El Fillo, la Andonda, la Bilbá,
segurillas, martinetes y tonás.
La Gómez, la Josefa
mujeres de tez morena
que cantaron por soleá.

¿ Dónde está Frasco el Colorao?
Maolillo el Maestro, Manuel Maera,
Curro Pabla y Juan Pelao.
En la Triana de altos cielos
con Juana la Rinca y Juan Encuero.
¡ Cánteme señó Manuel Cagancho!
En la Cava del alto cielo
la seguiriya del Reniego
que es cabal sentir trianero.

¡ Cánteme señó Manuel Cagancho!
tu cante que es alma presente
en la Triana de altos cielos
en el día a día, aún ausente
de tu cante enamorarme quiero.

El Mogigongo, El Mojoso,
baile y cante sin fin,
sudores de fragua, afanosos
Noriega y el Tío Martín.

Triana con su sombra
da frescura al cante
no parte el alma, la comba,
nace la luz y parte
un sol radiante que discurre
como llama luminosa del arte
de Mazaco y Manuel Torre.

Sabor de Triana antigua,
ya en el tiempo lejano
en el alto cielo, el eco del cante
Segurillas y tonás-livianas.

¡ Triana !

Jardín de perfumes y aromas.
Cava semilla de la soleá.
En otro jardín de flores
rosas y claveles están.
El Garfia, Vigil y el Pinea
cortando tallos de la soleá apolá
Joaquín Costillares, Manolo el de los burros
El Pili, El Pintirropo y Wenceslao,
jardineros del cante que se nos fueron.
Emilio Abadía, El Sordillo,
Joaquín y Antonio Ballesteros,
perfil de rosas, barros por tejares cocido
tallos de cante de Domingo el Alfarero
resuenan los ecos en el alto cielo.

¡ Aún suena en el Zurraque !

Ausente el Teta, Oliver y el Arenero
la Soleá de los alfareros,
germinó la semilla presente:
el cante de Márquez el Zapatero.
Y con Paco Taranto
¡Que no se vaya el cante!
¡ Nunca !
De una Triana ya lejana
que siga estando presente
en las calles de Triana.



ANTONIO ESTEVEZ

ANTONIO ESTEVEZ


Se nos fue de improviso, sentado en una butaca, un ángel bajó y le susurró al oído, lo cogió de la mano, contestándole:¡espera!, ¡espérate! que tengo llamar a un artista para convencerlo de que vaya a una Peña Flamenca sin cobrar nada. Así era y estará siempre en nuestra memoria Antonio Estevez, un flamenco cabal serio y formal como el que mas, dispuesto siempre a ayudar al flamenco que menos tiene, ya fuese cantaor, tocaor o bailaor…. Cuanto sabía de flamenco.
Se nos fue para siempre, de seguro que irá conduciendo por los caminos azules del cielo, y le esperaran impacientemente las almas de los flamencos para pedirle su ayuda incondicional.


Para ti Antonio, intimo amigo, el que llevaré siempre en lo más profundo de mi ser.


A los altos cielos subiste
Una triste mañana,
Los flamencos estamos tristes
Con una pena temprana.

Ladrillitos del Cachorro
Labor de esmerada paciencia
Le pusiste en su puerta.
En el Cielo te esperará
Con sus manos abiertas.

Flamenco jondo y cabal
Flamenco como el que más
Que pena más grande
El no poder verte más.

Caminos de rosas llenos
Cante por soleá y lamento
Subistes a los altos cielos
Como un buen flamenco.

Que voy a ser yo
Cuando no me llames
Y no oiga más tu voz

¡Que no! Antonio
Que es un cante por Soleá
Dile que te las canten
A cualquiera de ellos
Que contigo en el cielo están.
¡Antonio! ¡Que es soleá por bulerías!
Dile al Marrurro que te las cante
Verás como son soleares
Soleares al compás
¡Y si no dile que te cante!
Por seguiriyas,
Que es un cante de verdad.

Adiós Antonio

Que has hecho conmigo
Que sin tu amistad me he quedao
Que pena más grande tengo
Por no tenerte a mi lao

DURMIERON LOS OLIVARES

DURMIERON LOS OLIVARES



Tengo que agradecer a mi gran amigo Paco Vélez Nieto, compañero en años difíciles, gran poeta y critico literario la publicación de este poema y tener la ocasión de estar entre los grandes poetas del pasado y del presente en una antología editada por la Fundación José Manuel Lara.

                        Gracias Paco Vélez 

En un noche de luna
te di todo mi querer
desperté al amanecer.

Me quita el sentio
loquito me vuelvo
cada vez que te olvio.

Perdido en el olivar
entre luceros y estrellas
me puse a considerar.

Eres como la aceituna
verde eres amarga
dulce cuando maduras.

En la orilla del río
entre olivares verdes
perdí contigo el sentío.



LA SAETA

LA SAETA


Han pasado las Fiestas Navideñas, y como un rayo de luz nos acercamos a la Semana Santa. Nos vamos cabalgando en el caballo de las prisas, en un tiempo inexorable donde los valores la mayoría de las veces ausentes han sido sustituidos por una competitividad sin límites, mal entendida, sin freno alguno imponiéndose el todo vale.
Comentarios aparte quiero insertar este articulo acerca de la Saeta aunque ya publicado, difundido y citado en la Red, ya que el mismo me trae a la memoria unos recuerdos de ilusiones, al haberme servido de base para llevar a cabo unas cuantas Exaltaciones de la Saeta, que me fueron solicitadas y que me sirvieron para establecer profundas amistades en los mas lejanos rincones de nuestra geografía.

De este bello y desgarrador cante tenemos sus primeras referencias en un libro impreso en la ciudad de Sevilla en 1.691, titulado: "VOCES DE DOLOR NACIDAS DE LA MULTITUD DE PECADOS QUE SE COMETEN".
El diccionario de la Academia Española en su cuarta edición de 1.803, definió la saeta como: "Cada una de aquellas coplillas sentenciosas y morales que solían decir los misioneros y también se suele decir durante la oración mental". Este concepto aludía a las saetas que cantaban los hermanos del Pecado Mortal y los de la Aurora.
Antonio de Escaray: "Mis hermanos los reverendos Padres del convento de Nuestro Padre de San Francisco, todos los meses del año e domingo de cuerda. Por la tarde hacen misión, bajando la comunidad a andar el vía crucis con sogas y coronas de espinas y entre paso y paso cantaban saetas".
En el siglo XVIII, fueron cantadas por los hermanos de la Ronda del Pecado Mortal, que salían a recorrer las calles para inclinar a los fieles a la piedad y al arrepentimiento.
Es el pueblo quien las recoge aproximadamente en 1,840, popularizándola tomando la costumbre de cantarla. Esta saeta está casi perdida, por su entonación grave, pausada y monótona, pobre de estilo y de ejecución.
Ya hemos encontrado la matriz paridora. Este tipo de saetas fueron las raíces de las originarias en nada parecidas a las actuales. No obstante siguen existiendo saetas autóctonas muy parecidas a las primigenias como la Cuartelera de Puente Genil, la Samaritana de Castro del Río y la cordobesa llamada Vieja.
La saeta actual, la de nuestros días, puede devenir incluso antes de los años veinte que es cuando se generaliza su divulgación sin que se tenga creencia cierta quien fue su creador.
Algunos teóricos se la atribuyen a Enrique el Mellizo.
Hipólito Rossy sostenía que la saeta más parecida a la actual, la denominada saeta flamenca, fue creada por Manuel Centeno y otros están en la creencia que es Antonio Chacón, alcanzando su máximo esplendor con Manuel Torre, La Serrana, Medina el Viejo, La Niña de los Peines y Manuel Vallejo. Pero sin lugar a dudas el que destacó a gran altura fue El Gloria al que siguen imitando muchos saeteros. Fue Manuel Centeno el que estableció la ornamentación el alargamiento de los tercios y la impuso en Sevilla en los años veinte, siendo seguido por la Niña de la Alfalfa.
Tendríamos que preguntarnos: ¿Es la saeta flamenca? Antonio Mairena afirmó que un principio no lo fue, lógico al ser estrictamente un cante religioso Tendremos que analizar esta afirmación: si mantenemos que el flamenco es algo más que el cante, el toque y el baile, es un conjunto de comportamientos y actitudes que vienen dados por nuestros ancestros, la música expresada, sea o no religiosa, es el fiel reflejo de este tipo de actitudes; al aseverar que la saeta en un principio no fue flamenca estuvo en lo cierto, se aflamencó mucho más tarde, cuando la recoge el pueblo y la populariza al manifestar sus creencias religiosas y expresarlas tal como la sentía musicalmente.
¡Ahora bien! Al ser un cante que se ejecuta sólo en unas fechas determinadas, aislado del concepto de los orígenes de lo que entendemos en la actualidad por flamenco, queda marginado, no siendo encuadrado en el árbol genealógico del cante y máxime cuando no puede ser acompañado de guitarra. Bajo este punto de vista también tendríamos que decir que un principio las "Tonás" no fueron flamencas, ya que tienen su origen en los cancioneros eclesiásticos como lo demuestran sus letras antiguas, llegando a existir hasta treinta y tres como la edad de Cristo al ser crucificado. Demófilo llegó a catalogar hasta 26, cantando Silverio Franconeti la cantidad de diecinueve. Avanzado el tiempo quedaron en diecisiete.
En la actualidad, si es que se cantan, quedan tres: la grande, la chica y la del Cristo. La saeta tiene un escenario muy diferenciado al de otros palos que han sido ubicados para su interpretación en distintos ambientes.
A titulo de ejemplo daremos unas simples referencias del origen del flamenco: nace en el entorno de la familia, cafés cantantes, cuarto de cabales y en su final en festivales, peñas y escenarios, mientras que la ubicación de la saeta desde sus orígenes siempre ha sido la misma: la iglesia el balcón y la calle, de ahí no ha salido por la sencilla razón de ser un cante dirigido a las magnificas imágenes de nuestra Semana Santa. La saeta es el único cante que no ha tenido derivaciones, pero si muchas aportaciones, más bien transformaciones, de aquí que es el más evolucionado de todos, habiéndosele aportado gran cantidad de matices, pero siempre con la denominación de saeta, caso contrario con otros palos que al evolucionar han tomado otros nombres, con la excepción de algunos, entre ellos la soleá, que se determina según el cantaor o el pago donde se ejecuta naciendo muchos tipos de este denominado cante grande.
La saeta es el único cante que si lo sacamos de su ambiente pierde su encanto esencial, aunque en la actualidad las peñas, asociaciones e instituciones la están revalorizando con actos dedicados a ella.
¿Qué diríamos si oyeran cantar una saeta en el caluroso verano. Nos quedaríamos asombrados ya que el ambiente nos es el suyo; o en las frías noches de diciembre cuando suenan los villancicos, música también religiosa no pudiéndola sacar de sus fechas tradicionales.
De aquí nace el que no pudiera ser flamenca. Pero sin lugar a dudas si lo es, porque nace del pueblo y como decíamos antes, el flamenco es un comportamiento. Queda claro que sus orígenes primigenios son otros aunque después queden entroncadas con melismas aflamencados, ya que nuestro pueblo por naturaleza expresa su música autóctona y original.
Hoy en día sin perder sus primigenios orígenes y siempre con sus letras dirigidas a las imágenes se cantan por martinetes y seguiriyas, alcanzando en los años treinta gran desarrollo.
Volvamos otra vez a Antonio Mairena, que no nos cabe la menor duda que fue un gran cantaor y estudioso del cante. Nos dice que este estilo llegó de Jerez a principios de siglo, empezando a denominarse saeta por seguiriyas; pero a pesar de ser su origen Jerez como mantiene Antonio, es en Sevilla donde toma cuerpo, naciendo estilos muy variados, alcanzando gran relieve y difusión al coincidir en esta época con las hermandades que alcanzaron gran esplendor al rivalizar entre ellas en la vistosidad del exorno de sus pasos en la calle.
Juan Sierra, insigne poeta sevillano de la generación del 27, impresionado por la saeta que le cantó Manuel Torre a la Macarena en la calle Feria con su magnificencia creadora hizo este poema:

Jerez tiene percales con un diamante oscuro
y en su traje de luto una faja grosella;
el lagar donde cruje la noche es una estrella;
la sombra de su tierra es de azabache puro.
No se que silla baja de limonero duro,
que chiclanera tarde de navaja y querella,
que negrísimo pelo de gitana doncella
surten de cobre y rosa su lamento maduro.
En un abril deshecho con surcos amarillos,
tu voz, Manuel, recuerdo por mi Sevilla clara
de losas de Tarifa y algún clavel nublado:
Hay cristal de limpieza en ajuares sencillos;
una flor Macarena lleva el cante en su cara
y una lágrima antigua se aprieta en mi costado.

Contrastes de luces y sombras, olores de incienso y perfume de naranjos cubiertos de azahar, perspectiva de pintura llevada a lienzo de nuestras retinas enmarcado con los sentimientos del sentir, del saber y estar de un pueblo que con su comportamiento se convierte en protagonista de un espectáculo majestuoso e indescriptible.
En los atardeceres, en los ocasos de tardes primaverales, aparecerá el grito desgarrador y sonoro de una saeta que brota de la garganta, alfar donde es obrada la voz que surca el aire perfumado de plazuelas y sinuosas calles abrazadas por la penumbra de noches templadas de primavera.

Anochecida en un atardecer primaveral,
Anunciada sentencia de Semana Santa
Resume por los cuatro costados arte subliminal
De saetas que cortan el aire: piropos que van
A incrustarse en pechos doloridos
En primaverales atardeceres adormecidos
Por el aroma y la fragancia del azahar.

La saeta es el dardo sublime
que raudo y veloz
corre surcando el aire
aminorando la pena y el dolor.

La saeta es música solitaria
que sale de la garganta
perfumando calles y plazas
en atardeceres, noches y amanecidas.

Es el silencio roto por la dulzura
de una melodiosa e hiriente voz.
Es un amanecer primaveral humedecido
con las gotas del rocío tonificador.
Es tarde y noche acompañada del susurro
gentil de muchedumbres expectantes.

Contraste de luces y sombras,
Olores de incienso y perfume
de naranjos cubiertos de azahar,
Perspectiva de pintura llevada
al lienzo de nuestras retinas
enmarcados con los sentimientos
de los sentires del saber estar
de un pueblo que con su comportamiento
se convierte en protagonista
de un espectáculo majestuoso e indescriptible.

En los atardeceres abrileños,
En los ocasos de tardes primaverales,
Aparecerá el grito desgarrador y sonoro
de una saeta que brota de la garganta,
Alfar donde es obrada la voz
que surca el aire perfumado de plazuelas
y sinuosas calles abrazadas por la penumbra
de noches templadas de primavera.

Discurrir silencioso, mecidas de palios
que es un cantar sonoro acompañado
al compás de bambalinas.

¡Menos paso quiero!

¡La derecha atrás!

El capataz es el director de una obra improvisada.
Su batuta el llamador repujado en plata
salido de las manos delicadas de orfebres
que con su inspiración han de llevar a un cielo
imaginario las imágenes que a golpe de cinceles
han labrado un sentimiento eterno e imperecedero,
que el devenir del tiempo nunca lo hará desaparecer
porque su alma puesta en la gubia y el martillo
han sido guiados por manos celestiales.

¡Al cielo con ella!

¡A la esta es!

Aparecen rostros que reflejan la pena,
caminar de una mujer hermosa y bella
por calles y plazas en su dolor,
pasión y muerte de su hijo, el de Dios.

¡Pararla ahí!

Silencio, que calle todo el mundo.
siseos, mana un cantar:
¡Aquí está la saeta! ¡Aquí está!

Pararla en su caminar,
que canta el pueblo, es su cantar.
Es la saeta que corta el aire,
surca los vientos:
¡Vamos a escuchar!
este cante, que es un cante celestial.

Entre el tumulto va
¡Que la paren!
Que nace un cantar:
El cante de la saeta
que en el balcón está.
¡Párala capataz!
Las estrellas están quietas
para escuchar un cantar.

Virgen mía en tu dolor
te quiero yo acompañar
poco a poco y aliviar
la pena grande que sientes
por tu hijo el Redentor.

El silencio ha quedado roto en mil pedazos,
acompañado de mecidas y tintineo
de bambalinas, exaltación plena
de emociones contenidas.

La saeta ha hecho embargar los corazones,
el cante solidario de pena ha hecho brotar
lágrimas improvisadas que corren por las
sonrojadas mejillas, fieles consejeras del
arrobamiento, compañero inseparable
del sentimiento.

La saeta es el sentir, la dignidad hecha cante
grande, majestuoso, que engrandece las almas
expectantes embargadas y contaminadas de
fragancia de incienso, jazmines
y azahares de limoneros.

Sevilla perspectiva de luz y color
que duerme y sestea entre bordados
y bambalinas, entre música de colores,
mantos, ceras, cruces de guía y flores.
Capataces, orfebres, túnicas y algodones.

Sevilla belleza de torres y campanas.
Plazuelas, ríos, arroyos y puentes;
Murmullo de sonoras sonantas,
Chapoteo del agua de sus fuentes,
De sus estanques que hacen sentir:

Penas y alegrías,
Saetas, palmas,
cante y mecidas,
pintura y poesía.

Sevilla, luminosa claridad acuñada
en el troquel de vivencias eternas.

Sevilla, es el cante hecho Saeta,
en tardes primaverales, pintada y
cantada por sus poetas.

Sevilla en Semana Santa es gloria,
es un cielo engalanado, con altares
itinerantes, grabados en la memoria
en el torno de los alfares.

Sevilla es todo un crisol de colores,
un lento caminar,
por senderos embargados,
en la creencia de su fe,
pletórica de emociones.

Sevilla es otro resplandor,
Sevilla, está llena de amor.
Sevilla es dolorosa saeta,
contraste de su alegría: su dolor.
Sevilla es cantada por sus poetas
pintado con vivos colores
por los pinceles de sus pintores.

¡Sevilla es lo que es!
¡Y no hay que decir más ná!
Porque Sevilla en Semana Santa:
¡Es un gran altar!
¡Es gloria celestial!
Que digan lo que quieran
que no hay otro igual,
que la gentes de Sevilla
son sevillanos de verdad
¡Y que no nos digan más ná!

No, no nos preocupemos
que es nuestro cantar
que seguiremos escuchando
ante un engalanado altar,
un crucificado, una dolorosa,
que con caminar despacioso va.


Ha llegado un año más,
amaneciendo la primavera
inundada de olores blancos
y puros de azahar,
apareciendo la saeta:
música celestial.




TUVO QUE SER EN TRIANA Coralino Sanchez

TUVO QUE SER EN TRIANA                               Coralino Sanchez

Si, tuvo que ser en Triana, y en un lugar de gran raigambre flamenca como es la Plaza de Chapina, muy cerquita en el atiguo Callejón del Estudiante, hoy Magallanes, la Serneta bebió en las aguas claras de la Soleá de Ramón El Ollero, donde se celebró al finales del mes de Septiembre, los días 25 y 26, una programación titulada I Encuentro Internacional de Flamenco.

Bienvenida y bien hallada esta nueva actividad flamenca en una Triana que fue germen embrionario de lo que más tarde se consolidaría como nuestra seña de identidad musical, y que pasado el tiempo se nos iría alejando, hasta tal punto que algunos dentro de la más supina ignorancia se atreven a decir que Triana no ha sido cuna de cantaores ni de estilos de la mayor parte de los palos flamencos que se cantan en la actualidad.

Y es aquí donde tenemos que encontrar los valores que han supuesto el celebrar esta actividad, a pesar de que algunos no la hayan visto con buenos ojos, guiados por un afán de protagonismo innecesario y otros al estar en la constante de negarlo todo al no ser una iniciativa propia. Todos los principio son difíciles, no nos cabe la menor duda y que tenemos que aceptar todo tipo de criticas, siempre que estas sean constructivas. A este tipo de actuaciones tenemos que estar acostumbrado al estar inmerso en una sociedad libre y plural y no caer la mayoría de las veces en sectarismos infantiles que no nos conducen a nada, olvidando la mayoría de las veces el protagonismo indiscutible que tuvo Triana en el Flamenco, siendo este el valor al resaltar.
Este tipo de actuaciones son muy corrientes y se dan con frecuencia y muy en particular en el mundo del arte, y mucho más en el Flamenco.

A pesar de lo comentado tenemos que aceptar que este I Encuentro de muy poca duración, solo dos días, ha tenido una gran acogida como lo demuestra la gran participación asistente de congresistas a uno de los Salones del Hotel Abba, venidos desde lugares lejanos.

Tendríamos que destacar la Conferencia dada por Pepa Sánchez, hija de nuestro inolvidable Naranjito de Triana y una mesa redonda llevado a cabo que tuvo la seriedad de las exposiciones de sus componentes con el gracejo peculiar, el señorío y la flamencura que atesoran Juana la del Revuelo, Pepa Montes y Matilde Coral, que nos trasladaron a una Triana ya ida pero llena de recuerdos flamencos inolvidables.

El conocimiento de un Conferenciante como Manuel Martin Martin y la sabiduría de Milagros Mengibar quedo patente ante los asistentes, que establecieron más que preguntas un coloquio como si de tertulia se tratara, algo muy habitual entre los aficionados a nuestro arte ya conocido mundialmente, y en la que Triana con esta actividad podría aportar todo los conocimientos que ella posee.

Como es natural no pudo faltar la actuación flamenca que fue ubicada en un lugar entrañable, que no fue otro que el Paseo Virgen de La O, bajo los arcos del Puente, muy cerquita de aquella inolvidable Zapata del muelle de Triana , lugar de reunión de los flamencos trianeros, con la actuación de Guillermo Cano y el cantaor trianero Paco Taranto. Desgraciadamente ante el anuncio de lluvia el espectáculo de Baile de Pilar Astola se tuvo que celebrar en el mismo Salón de la Celebración del Encuentro.

Este Encuentro también estuvo acompañado de una exposición en la Casa de las Columnas del pintor y cantaor flamenco Manuel Machuca así como en Hotel Abba, antes de la inauguración la presentación de Libro “La llave de la música flamenca” del cual son sus autores Antonio y David Hurtado hijos la genial cantaora Lolita Valderrama.

En definitiva una actividad flamenca celebrada en Triana que esperemos que tenga continuidad con el objeto y el fin de resaltar todo lo que Triana representó en el flamenco.

DEMOFILO Y TRIANA

DEMOFILO Y TRIANA

De la relación existente entre don Antonio Machado y Álvarez "Demófilo" y Triana, surgió cuando un sobrino nieto de su esposa Ana Ruiz que era del Viejo Arrabal, Manuel Lozano Hernández, gran poeta y pregonero de la Vela de Santa Ana del año 1.977, me comentó que su fallecimiento se produjo en Triana, ya que en un regreso de América llegó al puerto enfermo siendo esperado y recogido por un sobrino suyo y ante el estado en el cual se encontraba, de inmediato lo llevó a su casa en la calle Pureza, ocurriendo el óbito "cuando frisaba los cuarenta y cinco años de edad" según manifestaba su hijo Manuel en marzo del año 1.946.


 Existe una placa conmemorativa en la fachada de la casa que dice lo siguiente:
 
“En recuerdo de Antonio Machado Álvarez “Demofilo” padre 
del Folklore Andaluz en el primer centenario de su muerte 
ocurrida en esta casa el 4 de febrero de 1893. 
Triana y la Fundación Machado 4 de Febrero de 1993”
 
Ante este hecho y guiado por la curiosidad, observé con detenimiento todo lo expuesto en sus textos con el fin de averiguar la relación existente entre "Demófilo" y Triana. Quede sorprendido ante la cantidad de citas que realiza sobre el Viejo Arrabal.
Hasta cierto punto es lógico pensar que su afición por la investigación en cuanto ahondar en los orígenes del flamenco, no tuvo otra opción que citarla por lo que esta significó en este terreno musical. 
No obstante vuelca más su trabajo de campo acerca de Jerez y Los Puertos, comarcas cantaoras en pleno apogeo de desarrollo económico motivado por haber sido trasladada la Casa de la Contratación en el siglo anterior 1717 a Cádiz, habiendo quedado Sevilla y por ende Triana, huérfana de todo el comercio que ocasionaba su puerto, que fue lo que originó, al amparo de todo este trasiego mercantil, aflorara una música ancestral que más tarde se le denominó "flamenco",
consolidándose como comarca cantaora en competencia con Jerez y Cádiz. No debemos restarle mérito alguno a la Triana de hoy en día, ya que en ella se da un fenómeno muy diferenciado, aún sin conservar cierto tipo de actuaciones, al estar sus familias cantaoras dispersas sin residir en el embrión materno, como fue su "Cava de los Gitanos" y los corrales que existían en todo el barrio, caso contrario al de Jerez, que conserva intacto su núcleo esencial de relación de familias, sigue dando artistas con categoría, dato a resaltar dado su importancia al seguir prevaleciendo las raíces originarias y primigenias de lo que ésta fue y que por fortuna sigue siendo. 
Sigamos con "Demófilo" no sin antes transcribir unos párrafos que siguen estando de plena actualidad aunque estos estén datados y fechados en Sevilla y abril de 1.881.

 "El amor que profesamos a nuestro pueblo y el deseo de que la literatura y la poesía, rompiendo los antiguos moldes de su convencionalismo estrecho y artificial, se levante a la categoría de creencia y se inspire en los grandiosos y nuevos ideales que hoy ofrecen al arte, nos animan a esperar que este humildísimo trabajo, mucho más enojoso y pesado de lo que a primera vista pueda presumir, sea acogido con benevolencia por hombres científicos, dispuestos siempre a perdonar los errores de quien, al cometerlos, sólo se han propuesto acarrear materiales para esa ciencia niña llamada a reivindicar como un factor importante en la cultura y civilización de la humanidad".

 Estos párrafos proceden del prólogo del autor de la "Colección de cantes flamencos, recogidos y anotados" donde pone de manifiesto "el amor que profesamos a nuestro pueblo" considerando ya al flamenco como un elemento determinante para engrandecer el arte, revindicándolo: "se levante a la categoría de creencia y se inspire en los grandiosos y nuevos ideales" estimando "un factor importante en la cultura y civilización de la humanidad"
Pero existe un valor inestimable en este texto, este no es otro que el manifiesto de su humanidad, sensibilidad y sencillez "sea acogido con benevolencia por hombres científicos, dispuesto siempre a perdonar los errores"
Ateniéndome a lo que contempla su prólogo y siendo fiel a su ideario, “hemos procurado guardar la mayor fidelidad y escrupulosidad posible, con lo que hemos oído, al menos, hemos creído oír” he procurado recoger sus citas de Triana y darles una explicación con el ánimo, y siempre con humilde modestia, de poner en claro lo que expresaron aquellas letras populares por él recogidas. 

En el apartado de las soleares de tres versos: 

En er barrio e Triana
Er que no sabe cantá 
Sabe tocá bien las parmas. 

En Triana era muy corriente ver pandas por las calles que al no saber cantar ocupaban este lugar con el redoble de palmas y utensilios caseros para hacer fiestas. Muy en particular en días señalaitos como pudieran ser bodas, bautizos, Velá y Navidades, sin llegar a tener intención de formar un coro de campanilleros de los tantos que existieron. 

María mía del Socorro 
De la noche a la mañana 
Me perdí sin sabé como. 

Cita: "Convenientísimo seria el estudio de las fiestas hechas en honor de vírgenes y patronos de los pueblos, pues si los habitantes de Triana, como hemos visto, celebran la Virgen del Rocío y los de la Macarena a la Virgen de la Esperanza; los huelvanos festejan a la Virgen de la Cinta, los de Utrera la Consolación y los gaditanos cantan con frecuencia a la del Rosario". 
En esta cita es curioso observar "Pues si los habitantes de Triana, como hemos visto" se refiere a la romería del Rocío, que ha detallado con una rigurosa pulcritud y no se refiere a las cofradías de penitencia, lo que viene a demostrar el arraigo popular de esta Hermandad en el barrio, demostrándose que Triana era eminentemente rural en esta época.

Ya yo me hoy a morí
Jitanitos de la Caba 
Bení a yorá por mi. 

Cita: "La Cava es una calle del barrio de Triana (Sevilla) dividida en dos partes denominadas: Cava Nueva y Cava Vieja. Esta calle, con la de San Juan y la de Pelay y Correa, también en el mismo barrio, es, y ha sido de antiguo, el sitio donde habitan la mayoría de los gitanos de Sevilla; por eso se encuentran a cada paso, en las coplas flamencas, alusiones a estas calles. - Cava, dice el diccionario, es vocablo anticuado, que significa lo mismo que cueva u hoyo ” 

Hay que resaltar en esta cita que distingue a Triana poniendo a Sevilla entre paréntesis, como de un pueblo se tratara, como siempre ha sido tratada por muchos autores, debido a su aislamiento de la capital por el río.
La Cava es la actual calle de Pagés del Corro, este no fue otro que el responsable municipal que cubrió el Foso del Castillo de San Jorge, urbanizándola estableciendo una calle, aunque los trianeros viejos la siguen denominando Cava, haciendo
distinción entre la Cava Nueva, de los gitanos y la Cava Vieja, de los Civiles, por existir en ella el cuartel de esta Benemérita Institución, hoy desaparecido. La calle San Juan, hoy denominada Evangelista, fue el último reducto de residencia de los gitanos de Triana. La de Pelay y Correa sigue con igual denominación, nombre del Maestre de Santiago que estuvo en la toma del Castillo de San Jorge y de Sevilla, y primer asentamiento gitano cuando llegan a Triana a mediados del Siglo XV.

Ya se lo dije a mi hermana
Que no pase por er puente
Qu"está er colera en Triana.

Cita: "Parece histórica y aludir a alguna de las últimas epidemias sufridas en esta población. Los pueblos conservan en sus composiciones, tanto larga como breve, la memoria de las calamidades y acontecimientos, ora felices, ora desgraciados, que ejercen poderosa influencia sobre su suerte".

Esta letra de soleá referente al cólera en Triana, es una característica de las letras de los cantes del Viejo Arrabal, recogiendo todos los acontecimientos que se daban. Se refiere a la epidemia de cólera que existió en Triana en el año de 1.837, quedando su población muy diezmada.

En el grupo de las soleares de cuatro versos:

Cuando la riá más grande
Llegó el agüita hasta arriba
Pero no púo llegá
Aonde yegan mis fatigas.

A esta letra no da cita alguna, existiendo una explicación lógica: las inundaciones en Triana eran puntuales todos los años, dándose algunas veces hasta dos; una finalizado el otoño, finales de Noviembre o principios de Diciembre y si el invierno era lluvioso se daba otra alrededor del mes de Febrero. Las anegadas del río al ser una cosa normal, toda Triana las aceptaba, no dejando de ser una tragedia. Si observamos esta letra de solea no la considera un drama, la acepta con toda naturalidad, cuando la riada era de gran importancia y el agua subía fuera de los limites a que se estaba acostumbrado es cuando se produce una verdadera catástrofe, al no estar Triana prevenida para tal acontecimiento, no obstante se estaba siempre en
vela por si esto ocurriera. Los historiadores resaltan todas aquellas que ocasionaron grandes daños y perjuicios.

En er queré no hay benganza,
Tu t’as bengao de mi,
Castigo tarde o temprano
Der sielo t´a e beni.

A esta letra tampoco le hace cita alguna, no obstante tendremos que decir de ella que la hemos escuchado muchas veces por los aficionados en la taberna del barrio, hasta tal punto que la tiene grabada Antonio "El Arenero".

Apartado de las siguiriyas gitanas:

A las dos e la noche
Los campanilleros
Con er ruío e las campanillas
Me quitan er sueño.

Cita: "He aquí, ahora, algunas coplas, llamadas de los campanilleros, que acreditan el concepto que el pueblo tiene de los devotos de esa Hermandad, suprimida hace años: desde la restauración han vuelto a salir otra vez campanilleros, lo hay en la parroquia de San Gil, hermandades de la Virgen de la Esperanza y la del Rosario; en la del Patrocinio, en Triana y en otras varias.”

Cuando se refiere a los "devotos de esa Hermandad’ es la del Rosario de la Aurora, de la cual derivaron los coros de campanilleros. La capilla del Patrocinio es la del Cristo de la Expiración, denominado por el vulgo "El Cachorro", tallada por Ruiz de Gijón en el año de 1.601, diciéndose que fue inspirado en la agonía de un gitano de Triana apodado con el mismo nombre, que fue muerto de una puñalada. El Patrocinio se encuentra enclavado en el mismo corazón de lo que se ha denominado el Zurraque, de aquí el nombre de las soleares alfareras "soleares del Zurraque".

Oriya del río
Frente der tacón
Ayi nacieron mis hermanos
También nasí yo.

Cita: "En la calle Betis (barrio de Triana, Sevilla), orilla derecha del Guadalquivir, se halla un sitio que recibe nombre de Tacón, por la forma semicircular de un trozo de muro donde se sienta y reúne de ordinario la marinería".

El tacón ya desaparecido, era el puerto de Triana, donde se reunían muchos trianeros organizando muchas juergas flamencas. Una vez más se pone de manifiesto que las letras de los cantes de Triana siempre hacen alusión a los acontecimientos que sucedían en el barrio. El tacón estaba en plena calle Betis, antiguamente denominada Orilla del Río, donde en la actualidad se celebra la Vela de Santa Ana, con la cogida de la Cucaña, en la primera Zapata. Al discurrir el canal del río por la orilla de Triana se tuvo que reforzar esta calle con un gran murallón, dejando dos bajadas denominadas con el nombre de "zapatas" que hacían de muelle para embarcadero y puerto.

En el apartado de los martinetes:

Estando en el Artozano
Partiendo yo mis piñones,
M’agarraron e la mano
Me yeba a los callejones.

Cita: "El Altozano es una plaza del barrio de Triana, hoy constituida en paseo, y que se halla al extremo izquierdo del puente conforme vamos de Sevilla al citado barrio".

El Altozano fue la Plaza Mayor de Triana, centro de reunión de todos los trianeros, de aquí la alusión de esta letra al ser el punto de influencia del cualquier trato o negocio. Este lugar era muy transitado al ser el único lazo de unión con la ciudad por ser la entrada al puente de barcas y posteriormente por el vulgo "Puente de Triana".

Si tu mare te pregunta
Por las moñas e los sapatos,
En er camino e Cartuja
Ayí los tiene corgaitos.
Si, si, pero no,
Arboleita e pinos verdes,
Montes de la Encarnación.

Cita: "En el barrio de Triana, en lo que hoy se llama paseo de la Encarnación, existió una especie de monte o cerro que llevaba este nombre".

En esta cita nos deja "Demófilo" en la duda. En todos los textos consultados no encontramos alusión a este paseo de la Encarnación. Él está aseverando "En lo que hoy se llama paseo de la Encarnación". Si nos atenemos literalmente a la letra de este cante "En er camino de Cartuja ayi los tiene corgaitos" se desmiente "Si, si pero no" El camino de Cartuja saliendo del Patrocinio no creemos que fuera un paseo y si un camino rural. Cierto que estaba arbolado hasta llegar al Monasterio, siendo denominado "Camino alto de la Cartuja" no teniendo noticias que existieran "Montes de la Encarnación". 
No obstante Manuel Macías, cita en el plano del Asistente Álvarez Benavides da la existencia de una Plaza de la Encarnación colateral a la calle actual de Paraíso, y cercana a ella estaban ubicados el monte de "Maria Niño" para el vulgo "Marianillo" y el "Monte Pirolo". Pensamos que "Demófilo" lo confundiera esta letra, ya que parece más una adivinanza. Los "Montes de la Encarnación" podrían ser los montículos citados al estar ubicados pasados la Capilla de la Encarnación que es hasta donde llegaba la "Cava Nueva" o "Cava de los Gitanos" y en esta época se les denominara a los citados montículos de tal forma.

Yo me hoy ar Artozano
Y m’asiento en las caenas,
Le pregunto a Juan Pampano
Si ha visto a la Mitijuela.

No realiza cita alguna a letra de este cante, nos remitimos a lo citado anteriormente en cuanto al Altozano, lugar de citas y encuentros de los trianeros. En cuanto a las cadenas seguramente se refiere las que amarraban el puente de barcas a esta margen del río. Juan Pampano podría ser uno de los guardianes que vigilaban y custodiaban el puente que solían aposentarse a su entrada durante toda la jornada, teniendo noticias de todo el que pasaba, de aquí la pregunta.

Ya los sacan e la carse
Los sacan por el Baratiyo
E sentimiento yoraban
Hombres, mujeres y niños.

Cita: "El Baratillo es una especie de barrio de Sevilla, situado a extramuros de la capital, en el espacio comprendido entre las puertas de Triana y del Arenal y está dividido en dos partes, que llevan los nombres de Cestería y Baratillo. Este último es frecuentado por los gitanos que acuden a los almacenes de hierro viejo que en él existen, a hacer sus compras o sus ventas de este articulo. Por esto no es raro hallar en los cantos flamencos varias alusiones al Baratillo".

Los gitanos de Triana, la mayoría de ellos se dedicaban a la herrería, existiendo muchas fraguas. El Baratillo era el lugar como bien comenta la cita para ir a comprar el hierro para después trabajarlo en la forja. La letra de este cante se refiere a la cárcel del Pópulo existente pasado el puente, antes de llegar a la Puerta de Triana y hoy actual calle de Pastor y Landero. En su lugar existe un mercado de abastos, que sustituyó al antiguo Mercado de Entradores que surtía a la ciudad.
Hasta aquí, las citas que hemos encontrado de don Antonio Machado y Álvarez, "Demófilo" acerca de los cantes de una Triana ya lejana. Sus estudios sobre las creaciones populares constituyeron una verdadera ciencia, siendo el pionero en este tipo de investigación, dejándonos una serie de trabajos valiosísimos. 
Sin ellos hoy en día careceríamos de la base científica para conocer los orígenes del flamenco.