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CRUZANDO EL PUENTE

FLAMENCO

LA SAETA

LA SAETA


Han pasado las Fiestas Navideñas, y como un rayo de luz nos acercamos a la Semana Santa. Nos vamos cabalgando en el caballo de las prisas, en un tiempo inexorable donde los valores la mayoría de las veces ausentes han sido sustituidos por una competitividad sin límites, mal entendida, sin freno alguno imponiéndose el todo vale.
Comentarios aparte quiero insertar este articulo acerca de la Saeta aunque ya publicado, difundido y citado en la Red, ya que el mismo me trae a la memoria unos recuerdos de ilusiones, al haberme servido de base para llevar a cabo unas cuantas Exaltaciones de la Saeta, que me fueron solicitadas y que me sirvieron para establecer profundas amistades en los mas lejanos rincones de nuestra geografía.

De este bello y desgarrador cante tenemos sus primeras referencias en un libro impreso en la ciudad de Sevilla en 1.691, titulado: "VOCES DE DOLOR NACIDAS DE LA MULTITUD DE PECADOS QUE SE COMETEN".
El diccionario de la Academia Española en su cuarta edición de 1.803, definió la saeta como: "Cada una de aquellas coplillas sentenciosas y morales que solían decir los misioneros y también se suele decir durante la oración mental". Este concepto aludía a las saetas que cantaban los hermanos del Pecado Mortal y los de la Aurora.
Antonio de Escaray: "Mis hermanos los reverendos Padres del convento de Nuestro Padre de San Francisco, todos los meses del año e domingo de cuerda. Por la tarde hacen misión, bajando la comunidad a andar el vía crucis con sogas y coronas de espinas y entre paso y paso cantaban saetas".
En el siglo XVIII, fueron cantadas por los hermanos de la Ronda del Pecado Mortal, que salían a recorrer las calles para inclinar a los fieles a la piedad y al arrepentimiento.
Es el pueblo quien las recoge aproximadamente en 1,840, popularizándola tomando la costumbre de cantarla. Esta saeta está casi perdida, por su entonación grave, pausada y monótona, pobre de estilo y de ejecución.
Ya hemos encontrado la matriz paridora. Este tipo de saetas fueron las raíces de las originarias en nada parecidas a las actuales. No obstante siguen existiendo saetas autóctonas muy parecidas a las primigenias como la Cuartelera de Puente Genil, la Samaritana de Castro del Río y la cordobesa llamada Vieja.
La saeta actual, la de nuestros días, puede devenir incluso antes de los años veinte que es cuando se generaliza su divulgación sin que se tenga creencia cierta quien fue su creador.
Algunos teóricos se la atribuyen a Enrique el Mellizo.
Hipólito Rossy sostenía que la saeta más parecida a la actual, la denominada saeta flamenca, fue creada por Manuel Centeno y otros están en la creencia que es Antonio Chacón, alcanzando su máximo esplendor con Manuel Torre, La Serrana, Medina el Viejo, La Niña de los Peines y Manuel Vallejo. Pero sin lugar a dudas el que destacó a gran altura fue El Gloria al que siguen imitando muchos saeteros. Fue Manuel Centeno el que estableció la ornamentación el alargamiento de los tercios y la impuso en Sevilla en los años veinte, siendo seguido por la Niña de la Alfalfa.
Tendríamos que preguntarnos: ¿Es la saeta flamenca? Antonio Mairena afirmó que un principio no lo fue, lógico al ser estrictamente un cante religioso Tendremos que analizar esta afirmación: si mantenemos que el flamenco es algo más que el cante, el toque y el baile, es un conjunto de comportamientos y actitudes que vienen dados por nuestros ancestros, la música expresada, sea o no religiosa, es el fiel reflejo de este tipo de actitudes; al aseverar que la saeta en un principio no fue flamenca estuvo en lo cierto, se aflamencó mucho más tarde, cuando la recoge el pueblo y la populariza al manifestar sus creencias religiosas y expresarlas tal como la sentía musicalmente.
¡Ahora bien! Al ser un cante que se ejecuta sólo en unas fechas determinadas, aislado del concepto de los orígenes de lo que entendemos en la actualidad por flamenco, queda marginado, no siendo encuadrado en el árbol genealógico del cante y máxime cuando no puede ser acompañado de guitarra. Bajo este punto de vista también tendríamos que decir que un principio las "Tonás" no fueron flamencas, ya que tienen su origen en los cancioneros eclesiásticos como lo demuestran sus letras antiguas, llegando a existir hasta treinta y tres como la edad de Cristo al ser crucificado. Demófilo llegó a catalogar hasta 26, cantando Silverio Franconeti la cantidad de diecinueve. Avanzado el tiempo quedaron en diecisiete.
En la actualidad, si es que se cantan, quedan tres: la grande, la chica y la del Cristo. La saeta tiene un escenario muy diferenciado al de otros palos que han sido ubicados para su interpretación en distintos ambientes.
A titulo de ejemplo daremos unas simples referencias del origen del flamenco: nace en el entorno de la familia, cafés cantantes, cuarto de cabales y en su final en festivales, peñas y escenarios, mientras que la ubicación de la saeta desde sus orígenes siempre ha sido la misma: la iglesia el balcón y la calle, de ahí no ha salido por la sencilla razón de ser un cante dirigido a las magnificas imágenes de nuestra Semana Santa. La saeta es el único cante que no ha tenido derivaciones, pero si muchas aportaciones, más bien transformaciones, de aquí que es el más evolucionado de todos, habiéndosele aportado gran cantidad de matices, pero siempre con la denominación de saeta, caso contrario con otros palos que al evolucionar han tomado otros nombres, con la excepción de algunos, entre ellos la soleá, que se determina según el cantaor o el pago donde se ejecuta naciendo muchos tipos de este denominado cante grande.
La saeta es el único cante que si lo sacamos de su ambiente pierde su encanto esencial, aunque en la actualidad las peñas, asociaciones e instituciones la están revalorizando con actos dedicados a ella.
¿Qué diríamos si oyeran cantar una saeta en el caluroso verano. Nos quedaríamos asombrados ya que el ambiente nos es el suyo; o en las frías noches de diciembre cuando suenan los villancicos, música también religiosa no pudiéndola sacar de sus fechas tradicionales.
De aquí nace el que no pudiera ser flamenca. Pero sin lugar a dudas si lo es, porque nace del pueblo y como decíamos antes, el flamenco es un comportamiento. Queda claro que sus orígenes primigenios son otros aunque después queden entroncadas con melismas aflamencados, ya que nuestro pueblo por naturaleza expresa su música autóctona y original.
Hoy en día sin perder sus primigenios orígenes y siempre con sus letras dirigidas a las imágenes se cantan por martinetes y seguiriyas, alcanzando en los años treinta gran desarrollo.
Volvamos otra vez a Antonio Mairena, que no nos cabe la menor duda que fue un gran cantaor y estudioso del cante. Nos dice que este estilo llegó de Jerez a principios de siglo, empezando a denominarse saeta por seguiriyas; pero a pesar de ser su origen Jerez como mantiene Antonio, es en Sevilla donde toma cuerpo, naciendo estilos muy variados, alcanzando gran relieve y difusión al coincidir en esta época con las hermandades que alcanzaron gran esplendor al rivalizar entre ellas en la vistosidad del exorno de sus pasos en la calle.
Juan Sierra, insigne poeta sevillano de la generación del 27, impresionado por la saeta que le cantó Manuel Torre a la Macarena en la calle Feria con su magnificencia creadora hizo este poema:

Jerez tiene percales con un diamante oscuro
y en su traje de luto una faja grosella;
el lagar donde cruje la noche es una estrella;
la sombra de su tierra es de azabache puro.
No se que silla baja de limonero duro,
que chiclanera tarde de navaja y querella,
que negrísimo pelo de gitana doncella
surten de cobre y rosa su lamento maduro.
En un abril deshecho con surcos amarillos,
tu voz, Manuel, recuerdo por mi Sevilla clara
de losas de Tarifa y algún clavel nublado:
Hay cristal de limpieza en ajuares sencillos;
una flor Macarena lleva el cante en su cara
y una lágrima antigua se aprieta en mi costado.

Contrastes de luces y sombras, olores de incienso y perfume de naranjos cubiertos de azahar, perspectiva de pintura llevada a lienzo de nuestras retinas enmarcado con los sentimientos del sentir, del saber y estar de un pueblo que con su comportamiento se convierte en protagonista de un espectáculo majestuoso e indescriptible.
En los atardeceres, en los ocasos de tardes primaverales, aparecerá el grito desgarrador y sonoro de una saeta que brota de la garganta, alfar donde es obrada la voz que surca el aire perfumado de plazuelas y sinuosas calles abrazadas por la penumbra de noches templadas de primavera.

Anochecida en un atardecer primaveral,
Anunciada sentencia de Semana Santa
Resume por los cuatro costados arte subliminal
De saetas que cortan el aire: piropos que van
A incrustarse en pechos doloridos
En primaverales atardeceres adormecidos
Por el aroma y la fragancia del azahar.

La saeta es el dardo sublime
que raudo y veloz
corre surcando el aire
aminorando la pena y el dolor.

La saeta es música solitaria
que sale de la garganta
perfumando calles y plazas
en atardeceres, noches y amanecidas.

Es el silencio roto por la dulzura
de una melodiosa e hiriente voz.
Es un amanecer primaveral humedecido
con las gotas del rocío tonificador.
Es tarde y noche acompañada del susurro
gentil de muchedumbres expectantes.

Contraste de luces y sombras,
Olores de incienso y perfume
de naranjos cubiertos de azahar,
Perspectiva de pintura llevada
al lienzo de nuestras retinas
enmarcados con los sentimientos
de los sentires del saber estar
de un pueblo que con su comportamiento
se convierte en protagonista
de un espectáculo majestuoso e indescriptible.

En los atardeceres abrileños,
En los ocasos de tardes primaverales,
Aparecerá el grito desgarrador y sonoro
de una saeta que brota de la garganta,
Alfar donde es obrada la voz
que surca el aire perfumado de plazuelas
y sinuosas calles abrazadas por la penumbra
de noches templadas de primavera.

Discurrir silencioso, mecidas de palios
que es un cantar sonoro acompañado
al compás de bambalinas.

¡Menos paso quiero!

¡La derecha atrás!

El capataz es el director de una obra improvisada.
Su batuta el llamador repujado en plata
salido de las manos delicadas de orfebres
que con su inspiración han de llevar a un cielo
imaginario las imágenes que a golpe de cinceles
han labrado un sentimiento eterno e imperecedero,
que el devenir del tiempo nunca lo hará desaparecer
porque su alma puesta en la gubia y el martillo
han sido guiados por manos celestiales.

¡Al cielo con ella!

¡A la esta es!

Aparecen rostros que reflejan la pena,
caminar de una mujer hermosa y bella
por calles y plazas en su dolor,
pasión y muerte de su hijo, el de Dios.

¡Pararla ahí!

Silencio, que calle todo el mundo.
siseos, mana un cantar:
¡Aquí está la saeta! ¡Aquí está!

Pararla en su caminar,
que canta el pueblo, es su cantar.
Es la saeta que corta el aire,
surca los vientos:
¡Vamos a escuchar!
este cante, que es un cante celestial.

Entre el tumulto va
¡Que la paren!
Que nace un cantar:
El cante de la saeta
que en el balcón está.
¡Párala capataz!
Las estrellas están quietas
para escuchar un cantar.

Virgen mía en tu dolor
te quiero yo acompañar
poco a poco y aliviar
la pena grande que sientes
por tu hijo el Redentor.

El silencio ha quedado roto en mil pedazos,
acompañado de mecidas y tintineo
de bambalinas, exaltación plena
de emociones contenidas.

La saeta ha hecho embargar los corazones,
el cante solidario de pena ha hecho brotar
lágrimas improvisadas que corren por las
sonrojadas mejillas, fieles consejeras del
arrobamiento, compañero inseparable
del sentimiento.

La saeta es el sentir, la dignidad hecha cante
grande, majestuoso, que engrandece las almas
expectantes embargadas y contaminadas de
fragancia de incienso, jazmines
y azahares de limoneros.

Sevilla perspectiva de luz y color
que duerme y sestea entre bordados
y bambalinas, entre música de colores,
mantos, ceras, cruces de guía y flores.
Capataces, orfebres, túnicas y algodones.

Sevilla belleza de torres y campanas.
Plazuelas, ríos, arroyos y puentes;
Murmullo de sonoras sonantas,
Chapoteo del agua de sus fuentes,
De sus estanques que hacen sentir:

Penas y alegrías,
Saetas, palmas,
cante y mecidas,
pintura y poesía.

Sevilla, luminosa claridad acuñada
en el troquel de vivencias eternas.

Sevilla, es el cante hecho Saeta,
en tardes primaverales, pintada y
cantada por sus poetas.

Sevilla en Semana Santa es gloria,
es un cielo engalanado, con altares
itinerantes, grabados en la memoria
en el torno de los alfares.

Sevilla es todo un crisol de colores,
un lento caminar,
por senderos embargados,
en la creencia de su fe,
pletórica de emociones.

Sevilla es otro resplandor,
Sevilla, está llena de amor.
Sevilla es dolorosa saeta,
contraste de su alegría: su dolor.
Sevilla es cantada por sus poetas
pintado con vivos colores
por los pinceles de sus pintores.

¡Sevilla es lo que es!
¡Y no hay que decir más ná!
Porque Sevilla en Semana Santa:
¡Es un gran altar!
¡Es gloria celestial!
Que digan lo que quieran
que no hay otro igual,
que la gentes de Sevilla
son sevillanos de verdad
¡Y que no nos digan más ná!

No, no nos preocupemos
que es nuestro cantar
que seguiremos escuchando
ante un engalanado altar,
un crucificado, una dolorosa,
que con caminar despacioso va.


Ha llegado un año más,
amaneciendo la primavera
inundada de olores blancos
y puros de azahar,
apareciendo la saeta:
música celestial.




TUVO QUE SER EN TRIANA Coralino Sanchez

TUVO QUE SER EN TRIANA                               Coralino Sanchez

Si, tuvo que ser en Triana, y en un lugar de gran raigambre flamenca como es la Plaza de Chapina, muy cerquita en el atiguo Callejón del Estudiante, hoy Magallanes, la Serneta bebió en las aguas claras de la Soleá de Ramón El Ollero, donde se celebró al finales del mes de Septiembre, los días 25 y 26, una programación titulada I Encuentro Internacional de Flamenco.

Bienvenida y bien hallada esta nueva actividad flamenca en una Triana que fue germen embrionario de lo que más tarde se consolidaría como nuestra seña de identidad musical, y que pasado el tiempo se nos iría alejando, hasta tal punto que algunos dentro de la más supina ignorancia se atreven a decir que Triana no ha sido cuna de cantaores ni de estilos de la mayor parte de los palos flamencos que se cantan en la actualidad.

Y es aquí donde tenemos que encontrar los valores que han supuesto el celebrar esta actividad, a pesar de que algunos no la hayan visto con buenos ojos, guiados por un afán de protagonismo innecesario y otros al estar en la constante de negarlo todo al no ser una iniciativa propia. Todos los principio son difíciles, no nos cabe la menor duda y que tenemos que aceptar todo tipo de criticas, siempre que estas sean constructivas. A este tipo de actuaciones tenemos que estar acostumbrado al estar inmerso en una sociedad libre y plural y no caer la mayoría de las veces en sectarismos infantiles que no nos conducen a nada, olvidando la mayoría de las veces el protagonismo indiscutible que tuvo Triana en el Flamenco, siendo este el valor al resaltar.
Este tipo de actuaciones son muy corrientes y se dan con frecuencia y muy en particular en el mundo del arte, y mucho más en el Flamenco.

A pesar de lo comentado tenemos que aceptar que este I Encuentro de muy poca duración, solo dos días, ha tenido una gran acogida como lo demuestra la gran participación asistente de congresistas a uno de los Salones del Hotel Abba, venidos desde lugares lejanos.

Tendríamos que destacar la Conferencia dada por Pepa Sánchez, hija de nuestro inolvidable Naranjito de Triana y una mesa redonda llevado a cabo que tuvo la seriedad de las exposiciones de sus componentes con el gracejo peculiar, el señorío y la flamencura que atesoran Juana la del Revuelo, Pepa Montes y Matilde Coral, que nos trasladaron a una Triana ya ida pero llena de recuerdos flamencos inolvidables.

El conocimiento de un Conferenciante como Manuel Martin Martin y la sabiduría de Milagros Mengibar quedo patente ante los asistentes, que establecieron más que preguntas un coloquio como si de tertulia se tratara, algo muy habitual entre los aficionados a nuestro arte ya conocido mundialmente, y en la que Triana con esta actividad podría aportar todo los conocimientos que ella posee.

Como es natural no pudo faltar la actuación flamenca que fue ubicada en un lugar entrañable, que no fue otro que el Paseo Virgen de La O, bajo los arcos del Puente, muy cerquita de aquella inolvidable Zapata del muelle de Triana , lugar de reunión de los flamencos trianeros, con la actuación de Guillermo Cano y el cantaor trianero Paco Taranto. Desgraciadamente ante el anuncio de lluvia el espectáculo de Baile de Pilar Astola se tuvo que celebrar en el mismo Salón de la Celebración del Encuentro.

Este Encuentro también estuvo acompañado de una exposición en la Casa de las Columnas del pintor y cantaor flamenco Manuel Machuca así como en Hotel Abba, antes de la inauguración la presentación de Libro “La llave de la música flamenca” del cual son sus autores Antonio y David Hurtado hijos la genial cantaora Lolita Valderrama.

En definitiva una actividad flamenca celebrada en Triana que esperemos que tenga continuidad con el objeto y el fin de resaltar todo lo que Triana representó en el flamenco.

PREGON FLAMENCO

PREGON FLAMENCO

Señoras, señores, amigos del flamenco, cabales todos. Buenas noches.



 



 ¿ Que es  un  pregón?  Un  pregón es  la  exaltación poética  de nuestras vivencias existenciales, nuestros comportamientos  serenos, donde  la prosa y el verso cogidos de la mano del verbo, aflora en el jardín de nuestros sueños enamorados,pletóricos  y llenos de amor queriendo acariciar con el leve  susurro de la voz  nuestros  sentimientos de mágica admiración hacia algo no palpable, intocable, al que te quieres asir no sintiendo el contacto ardiente de la carne y si el calor de un alma  encendida, que  da luz  y  es guía  abriendo  puertas y  ventanas, caminando  y corriendo por  los senderos  de  las creencias  inmateriales  siendo el firme  valuarte de  tu ser, del  pensamiento  que anida  en  los más profundo de tus hondos sentires.

Pregón  sentimiento sentido,                                  
en tus más hondas entrañas,
despertar de amores queridos.
Pregón es tu verbo adormecido,
guardado en sabanas de Holanda
con calor, esmero y dulce mimo.   

Pregón es abrir tu henchido corazón
</span>perfumándolo con olores de primavera.
Es el canto poético más sentido.

Pregón es un nido de palabras
hermosas y bellas que el poeta
canta con su verbo enternecido.

¡Cantar, cantar, el verso y la poesía,
por las vereas  y caminos del mundo!
Y se abran cancelines y fronteras
ante el sentir de un amor profundo!

Pregón es el aire fresco del sentir
al abrazar sentimientos queridos,
amores y cariños que son los míos.
¡Un pregón es un amor compartid

 ¿ Que es  el flamenco ?   
¿ Música ?  
 ¡Cante, toque y baile!  
Sentir  unos sentimientos ancestrales que como brisas y mareas llegan a las  playas  solitarias de los desconsuelos. Playas de arenas blancas y oscuras  de alegrías y penas ¡ Soledad incomprendida !
                                           

¿Que es el cante? 

La conciencia de un pueblo:
¡Nunca entendido!                                                                                                                                                                                                                                              
 
Arrollado con murmullos de olas
queriéndolo hacer siempre callar
en el horizonte del olvido perdido.
¡El cante es un no sé qué!
¡Que llevo dentro de mí!
¡En mis adentros, en mi ser!                                                                                                                                                             
Sin él que no puedo vivir.

El cante es marea, viento y brisa
mezcla de amor, penas y alegrías
en noches oscuras: incomprendidas.                                          
¡Es dulzura, es amor, es nana,
es el grito en las besanas!
Armonia en las eras y en la trilla. 
                                                                                 
 Es desconsuelo, es desamor,
es llanto compartido, es pena,
pleno gozo que es: alegría.

En amaneceres sin sol,
en días de tristezas llenos,
oiré en la falta de sombra
romances de los que son:
Llantos de un sólo día.

¡Y llegará la noche!
¡ Y el nuevo día !
estará el cante en el alma mía.
Porque el cante es  brisa y viento,
mezcla de amor, penas y alegrías.     

Enamorarme quiero del cielo,
de las estrellas, de los ríos,
de las fuentes y de los veneros.
¡ Pero del cante no puedo!                                       

Enamorarme quiero de las montañas, 

de sus cumbres, de su cielo.

De los vivos colores de sus tierras.

Pero del cante no puedo!

Enamorarme de los mares

quiero,de sus azules, de su horizonte,

de su sal, de sus veleros.
Pero del cante no puedo!
No será que estoy enamorado
del cante ? ¡ Sin saber que quiero !
y al querer.......
Del cante enamorarme no puedo !

El cante es la yesería policromada. Es el silencio del patio, murmullo adormecedor.
Es la flor olorosa del jardín, que embruja y embriaga.
El cante es el éxtasis subliminal que flota y nada apareado con el embeleso de la poesía.
Es el pájaro cantor que vuela extendiendo sus trinos en un horizonte de nostalgias.
Es el sentimiento preñado de reivindicaciones inconstantes; pleno de verdades azules en un firmamento de noches oscuras,
apagadas por el pesado manto de la incomprensión.
El cante es la nube tormentosa que invade el espíritu electrizando la razón de los sentimientos; nublando la visión del ser y estar.
Es la ceguera: desbordada riada de agua clara y bendita que preña la creación.

¿ Que es el cante?

Reminiscencias otoñales de ríos, mares y océanos desbor
dados.
El amor varón fecundo.
La pena y la alegría hembras que con su preñez dan partos dolorosos de coplas llevadas de la mano de los sentimientos, moldeados en los yunques de nostalgias imperecederas.
Es un mar inmenso donde desembocan ríos. torrentes y arroyos que lo alimentan engrandeciéndolo infinitamente.
Es agua de lluvia benefactora que con mimo riega la arcilla de la que nacerán tallos musicales moldeados delicadamente en el alfar de la voz; fuente de agua clara reivindicadora del sentimiento.
Es pena, tristeza y alegría.
Caminar lento, pesado, por los senderos de la angustia.
Es el paseo sereno al amparo de la sombra de las alamedas;
cobijadora, que eleva el espíritu transportado por el alma de la creación.

¿ Creación?

Es el sentimiento desgarrado que abre la puerta de un pecho 
con pezones hirientes, que cortan e hielan los amores de la pena y la alegría.
Es el parto fecundo en las entrañas y parido por el esfuerzo de la voz; qué como fuente musical mana de la garganta.
Es la inconsciencia no tamizada con el cedazo del pensamiento.

¿ Es un no sé qué?
¿ Es un alma voladora?

Es el latido del corazón  hecho compás.
La creación es la inconsciencia pura y limpia perdida en el umbroso bosque del razonamiento.
Es parto fecundo: es luz, claridad del amanecer, es arte germinado por el polen de la inquietud portadora del sentir.

¡ La creación no es el apareamiento de la razón con su sentimiento enamorado !
 No es el sentir dirigido a un final embarcado en la nao de la perfección !

La creación es un venero de agua clara que brota del alma del sentimiento pletórico de vivencias que moldean el Cante:
arte sublime engendrado por el semen fecundo del largo caminar por senderos ancestrales e infinitos.

! La creación es la madre paridora del cante!

 ¿ Que es el baile?

Gestos, mímica y arte,
zapateados y desplantes,
armonía de gozo plena,
piruetas al limpio aire.
Manos que son palomas,
palomar en ajustado talle.
Bata de cola de ensueños
 vuela por los altos aires;
en tarimas limpias de espejos,
siendo el repique de palmas
campanas de azules cielos.
Mirada en un lejano y perdido horizonte,
de oros olorosos y perfumados inciensos,
rompiendo un largo, triste y negro silencio,
en  extensos, áridos y secos desiertos,
como luto adornado con crespones negros.
Figura esbelta, talle ceñido,
hiere el cuchillo: El silencio;
compases, palmas y cantes,
hermosos y sonoros gestos.
Termina y acaba el baile,
todo es ruido, todo viento,
se fue por perdidos caminos.
¡ El baile es armonía, es arte!

¿ Que  es  el toque?

El murmullo del agua clara de los arroyuelos, cascada de música que te eleva el espíritu engrandeciéndolo y  haciendo  flotar a  musas  inspiradas con el tañer de cuerdas embrujadas  con  las manos  enduendadas  de un sentir. Ecos sonoros  y hermosos que nos hace correr por las mejillas  el  agua salada de una  emoción no contenida, dándole  sueltas a las riendas de la pena y de la alegría, madre inspiradora del cante y del baile.

El toque de la guitarra
es un llanto, una pena,
un quebranto, una alegría
la que llevo en el alma mía.

Sones de guitarras de Triana
la que me desgarra el alma
en mis noches de guardia.
Toca, toca guitarra mía                                                
y calle el gri, gri de los grillos
hasta el amanecer del día.

Toca, toca, guitarra mía
rompe en mil pedazos
el silencio de madrugada.
y las claridades del día.

Cante, toque  y baile, Santísima  Trinidad del flamenco, los tres una misma persona, como el Dios de Judea, el que será eterno, crucificado  en la cruz de las incomprensiones de una música a la que muchos hieren con su  lanzada certera y otros venden su túnica de color púrpura en el mercado, mercachifles de lo superfluo, lo vano e intranscendente.

Negros ojos, profundos como el pozo de las penas, pelo negro del color del azabache, melena  suelta  aire como bandera que ondea al viento, pechos cimbreantes, como  las espigas en los trigales, cintura como el atado de un ramo de rojos claveles, tez morena como la sombra de un mágico hechizo, blancos dientes de marfil y voz cantarina y jacarandosa.
Corre, vuela  por los callejones, con  su jaba  al  hombro donde encierra los cantes: alegrías y penas, baila y canta, una veces llora y otras ríe, entre sus manos un pañuelo limpio y blanco como su pureza. Un castellano  de largas patillas la pretende, la sigue y la inquieta. Ella con el gracejo de los vientos del sur le contesta: Déjame, déjame, déjame.........

Déjame que corra y vuele
por todos los caminos.
Déjame que sienta el aire,
que trae la gracia y el salero
de luminosas claridades
de las bahías y los esteros.

Déjame que corra y vuele
por sierras altas y lejanas.
Déjame que sienta el aire
que traen coplas serranas
en jabas de aire y  vientos
como la toná y la liviana.                                           

Déjame sentir el fandango
en mi soledad humana,
que es la sentencia hecha:
Cante de la Huelva serrana.

Déjame sola, ¡ Por favor !
quiero cantar en mi  soledad
¡ Mi cante que es la soleá !
¡ Sí, la soleá ! La de Triana,
la alfarera y  la de Alcalá
hasta los puertos he de llegar,
cantando, cantando por soleá.

     Se ha echado la noche, la bruma como su manto húmedo cubre calles y plazas la niña que corre y vuela, se  acerca al  fuego que  alumbra rostros de bronces encendidos,sus pechos arden como el fuego, en la lejanía  se escuchan ladridos que  rompen el silencio de la  anochecida. Una voz  ronca y  lastimera murmulla: ¡ Alguien viene ¡ ¡ Páre no se preocupe, que sé quién es ! ¡ Uno que me pretende y me quiere hacer callar ! No es  de los nuestros  ni  es payo ni es gitano, ¡ Es de por ahí !  ¡ De no sé dónde !  Habla muy raro  algunas veces le veo hasta  cuernos y  tenedor ¡ Parece  un demonio ! ¡ Po eso tiene arreglo ! Vamos  a cantar, a ver  si se asusta  y  se va ¡ Qué no, páre ! Que lo que quiere es hacernos callar, el no sabe lo que esto y en vez de escuchá no nos deja cantar.

El padre sale cantando por tanguillos:

Que no se va. que no se va,           
habé si  ya no viene más,
si viene se va  enterá:
la paliza que se va a llevá.

Será malage el tío,
que no nos deja cantá
se ha creio el saborio
que nos vamos a callá.

Que no se vá........

 Fiesta y alegría, cante y baile, sentir de nuestra música, después de los tangos na
cen  los  tientos, cantes despaciosos, meciendo el alma y rompiendo los malos presagios de las amenazas  agoreras  de sonidos  estridentes alejados de sentires hondos y profundos de los que algunos quieren alejarnos. Los ladridos callan y se hace un silencio sepulcral  en la  noche oscura, las estrellas tintinean siendo mudos testigos, musas brillantes e inspiradoras del cante, de nuestro cante, el que  dice ser quienes somos. La  niña de ojos grandes y  pelo negro del color  del  azabache abrazada por el fresco relente de la noche engrandece su fino cuerpo con el resplandor del fuego y baila al compás  de una música imaginaria.

Baila, baila, baila........

Gitanita: Estrella del cielo,
pechos de piel morena.
Pelo negro como la pena,
ojos negros como luceros.

Tu talle al aire cimbrea,
tus manos al aire vuelan,
tus pies no tocan el suelo,
tienes alas, vuelas y vuelas.

Gitanita: Verte bailar quiero
como las estrellas del cielo,
en el escenario de mi pecho,
rincón de verdad pleno y lleno.

Salta, baila, baila y canta,
cimbrea tus pechos morenos,
al son de guitarra y palmas,
aviva con tu viento sereno,
mi cuerpo: encendido fuego.

Baila, baila, gitanita mía
cimbrea tu cuerpo moreno
hasta las claras del día.

Tu cante en mi alma.
Tu baile en mi corazón.
Tu cuerpo es mi pasión,
gitanita de mis entrañas.

Gitanita: Estrella del cielo.
Pechos de piel morena,
pelo negro como la pena
ojos negros como luceros. 

Se acaba el baile, se  hace el  silencio y la noche avanza con pasos despaciosos, el murmullo corre de boca en boca, como el agua  clara del arroyuelo, el tintineo  de vasos  
son cascabeles que alegran las almas y las bocas secas del cantar. En un rincón  está un muchacho alto, enjuto como un mimbre, serio, sereno, se acerca al fuego y con voz desgarrada, rota por la pena, surca el aire  húmedo de la  noche, el  fuego no  chisporrotea, queda callado, no queriendo perderse el espectáculo majestuoso de  su cante por seguiriyas:

En Triana tesperao
 y viendo que no venias                                       
al darme cuenta que no me querías
a las claras del día he llorao.

Corriendo por los caminos
habé si te encontraba
y a las claritas del día lloraba
cuando ciego yo y’astaba

De Triana a la Alamea
han hecho un carril
lo han hecho los trianeros
de tanto ir y venir.

Trianera de Triana,
no te vayas de mi lao
por el puente camino la alamea
que me quedo desolao.

Lagrimas corren por mejillas morenas, manos temblorosas, suspiros y pensamientos al aire, oscuridad en los callejones, sombras que quieren que el cante  calle, afilados cuchillos lo acechan, presos están los sentimientos en la cárcel del temor y el miedo, angeles guardianes de voces están en vela, celosos custodios que otean los horizontes infinito de las penas y las alegrías, fuentes y veneros del cante que una vez  acrecentada la torrentera no hay diques de intolerancias e incomprensiones que lo pueda detener, y nacen coplas  y  cantares nuevos  como  los amaneceres  frescos  de las
creaciones  plenas y constante  del sentirse en flamenco, de expresar lo más hondo de nuestra alma indómita y rebelde que se cobija en la sala sacramental de lo más hondo de nuestro sentir.

Llorar, llorar, con el cante,
sentirlo, acariciarlo, mecerlo,
en lo más hondo del sentir
de tu alma, de tu corazón
y no lo encuentren aquellos
que no lo quieren, ni son:
Sensibles a una emoción
llevada en los adentros
en nuestro íntimo interior.

Reír, y no llorar,
con nuestro cante,
que es otra verdad
de la que sentimos,
olvidando las penas
de nuestro pesar.

Cantar, bailar, reír y llorar,
por toná, tangos, bulerías,
tientos, seguiriyas y soleá.
Que las penas cantando
se olvidan, se van, huyen
y no vendrán, nunca más.                       

Quién dice que el cante no está?

 ¡Yo le digo que eso no es verdad!

Mientras haya un toque de guitarra

un cantaor que diga lo que sienta

otro que baile, palmas y  compás.

Aquí está el flamenco:

En el toque, en el baile y en el cantar.
Quién me dice que el cante no está?
Yo, yo lo digo que eso no es verdad!
El que quiera que venga a escuchar,
nuestra música, nuestro saber estar.

Algunas veces, nuestro cantar
sale del alma, no hay guitarras
ni voces, ni palmas al compás
sale de lo más hondo del poeta,
en sus letras el cante está.

Este cantar de la tierra mía
unas veces me hace llorar,
y otras se va la maldita pena
y aparece el garbo y la alegría
de voces que es todo un cantar
alegrías y penas de la tierra mía.

La  fiesta sigue, la  noche  avanza lentamente, el fuego palidece, las gargantas rotas, las  palmas enmudecen. El amanecer acompañado de las claras del día se ha hecho dueño del tiempo; el patio queda solitario, las  sillas como tronos vacíos dan paso a un sol  radiante que  lo inunda todo. La claridad se hizo dueña de la noche y  el cante, el toque  y el  baile caminan
solitarios por las veredas y carriles de las incomprensiones, hasta que nuevamente sean llamados  y  aparecerán en anochecidas  cuando sean despertados por los sentimientos de las almas puras de sentirse en flamenco.
Y vendrán días y noches donde el fuego vivo de la candela dejará el rescoldo caliente de coplas, unas veces olvidadas y  otras  talladas en la piedra de la memoria que serán las hojas perennes de nuestra historia para que nunca  olvidemos unos comportamientos que  día a día, años  tras años, han  sido los veneros de nuestro saber, de nuestro cantar, el decir que el flamenco no  se  ha ido, ni se irá nunca ¡Jamás ! estará siempre presente en  lo  más hondo de  nuestro  sentir de pueblo, mestizaje: embrión  de cultura imperecedera.

El castellano de patillas largas se fue por los callejones de noches oscuras, la gitanita de pelo negro  del  color del azabache y tez morena quedó tranquila, en una silenciosa noche se escuchó el  cante, brotaron voces, volaron manos como palomas, cintura quebrada por los revoloteos de un cuerpo cimbreante, en el interior de su alma se oía el eco  de una voz  lejana que doblaba como campanas amenazadoras de presagios para hacer callar algo sublime imposible de enmudecer por los enredos de una trepadora  mala hierba.

El  cante, es música, es  lamento, es  pena y  alegría es  nuestro intimo sentir, es  un fuego 
imposible  de apagar  por las grandes olas de los océanos y mares de las incomprensiones que batirán con sus turbulencias las playas doradas de blanca y fina arena.
En los horizontes azules del tiempo un dique resistente, que  es  la mágica ilusión, luz   que guía  los caminos, faro que  ilumina los  senderos  por donde anda con paso lento una música ancestral  hija  de desheredados  y gente  plebeya  pero a la  misma vez  patricias de  un arte imposible  de imitar porque es la palabra del corazón encendido de  un  sentimiento hondo y profundo donde han desembocado ríos y arroyos  plenos  de una innata sabiduría musical.                                               

El flamenco no se ha ido,
jamás en los tiempos se irá,
andará por veredas y caminos
con voces laínas o afillá.

Algunos no lo entienden
y nunca lo entenderán
que es nuestra música,
que entre nosotros estará             
hasta el final de los siglos,
siempre hasta la eternidad.

El sentirse en flamenco
puede ser algo especial;
dejarse llevar por algo
que está en los adentros
es seguro que sentirá
el palpitar de su alma
que en flamenco está.

Es el aire que se respira
con perfume de rosas,
aroma que contagia
las almas generosas
de gentes de un pueblo
que canta sus alegrías
sus penas y su dolor
en noches y amanecidas.

El flamenco es el sentir
de un pueblo sencillo,
en su corazón está el latir
de un arte concebido,
pregonando al mundo,
a los cuatro vientos
su dolor más sentido.

Que nos dejen cantar
en los esteros y en las rías
en la campiña y en el olivar
en las salinas y la serranía
en el campo y en la ciudad
en cualquier rincón del mundo
la pena, la gracia y la alegría
que es todo nuestro cantar
el cantar que llevamos dentro,
en nuestra alma, la más sentida.

Se acaba un pregón
por primera vez dado,
el pregonero ha hecho
un cante con su poesía,
va por caminos de coplas
entre cantares y alegrías   

Espero queridos cabales
flamencos y aficionados
que las sencillas palabras
de este humilde tribuno
no os hayan defraudado.

Seguir, seguir en el flamenco
que es nuestra genuina música,
la cultura que siempre estará
en nuestras aficionadas almas
para siempre, hasta la eternidad.

¡ Muchas gracias!


   



                                                

MANOLO CARACOL, UN CANTAOR DE LEYENDA

MANOLO CARACOL, UN CANTAOR DE LEYENDA

 

 

MANOLO CARACOL, UN CANTAOR DE LEYENDA

 

 Manuel Ortega Juárez sigue estando presente, el  que fue  tataranieto del  Planeta y biznieto  de  Curro Durse, Manolo Caracol, como  se le conoció artísticamente, es la hoja perenne del arte hecho cante, la  belleza de su voz no acaba nunca, es eterna, como los Dioses del Olimpo y el Dios de Judea, la que será eternamente  escuchada, acariciando los oídos imperdurables de la afición. Música bella y majestuosa la que  salía de su  garganta, voz rota, desgarrada, asida al sentimiento más profundo de un sentir y de un estar, cobijada a la sombra  de la templada  temperatura de los aires del sur, tierra fecunda de majestuosidad y arte. Genio del cante, el eco de su voz suena en nuestra memoria como un ayer de hoy, persiste y sigue viva, es inmortal el sonido de su alma sobrecogedora.

Bienvenido a un Congreso dedicado a su inmortal figura que nos brinda la oportunidad para entrar en lo más profundo de su sentir para que se establezca un debate constructivo en torno a su persona, a su cante y la época en la que desarrolló la magnificencia de su personalidad arrolladora y creadora  en nuestra reciente Historia del Flamenco.

SU PERSONA

Autoritario en todos sus comportamientos, exigente consigo mismo,  firme en sus actitudes, pero no falto de una bondad extrema y muy en particular hacia los suyos: a su familia, una herencia legada por un clan entroncado de artistas, la de los Gallos, su padre también fue cantaor y mozo de espadas del genial Joselito al que un toro le cegó la vida en Talavera,  y un nombre artístico ocasionado por una anécdota  de las tantas que se dan en la raza gitana, ¡Si!  La raza gitana de las gentes del  sur, como el mismo confeso en una entrevista que le realizó Julián Cortes Cabanillas en la década de los años sesenta para el diario ABC.

 

 Manolo, ¿Cuéntame por qué te llamaron, te llaman y te llamas "Caracol"?


-Porque mi padre, cuando chico, estando un día en Cádiz en casa de su tía la "Señá Gabriela", madre de los "Gallos", tiró un pelotazo en una olla de caracoles que se estaban guisando. Y como la tía dijo: "¡Sabía que esto iba a pasar, "Caracol"!, de ahí este apellido, que se convirtió en nombre artístico.

              Lejos queda ya aquel Concurso de Cante Hondo del año 1922, celebrado en al granadina plaza de los Aljibes, promovido por nombres tan insignes como Falla, Turina, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Oscar Esplá, entre otros, en el cual destacó de una forma indiscutible un niño sevillano de las Lumbreras, que en el transcurrir del tiempo abriría surcos hondos y profundos con su voz, y hacer del cante algo genial al estar dotado de una personalidad fuera de lo común.

           Su personalidad fue muy discutida en todos lo mentideros del Arte, siendo su persona objeto de la inquina, pero todo el mundo calló cuando fue consagrándose como un genio, algo que no supieron ver algunos, y que después lo aceptaron. Los Genios siempre serán discutidos y sin lugar a dudas Manuel Ortega Juárez fue uno de ellos.

SU CANTE

Tenía un conocimiento absoluto del flamenco, lo más sorprendente de su persona era el arrojo con que cantaba, ponía una garra electrizante a todo lo que hacía. Su transmisión era incontenible, desarrollada a través de la fuerza, por la vigorosidad que imprimía a los cantes. Sentimientos cobijados en lo más hondo de su ser cuando ejecutaba el cante por seguiriya y la grandeza creadora de sus fandangos que ya fueron para siempre caracoleros o en los cantes por fiestas dotándolos de un ritmo y compás que acompañados por la carismática personalidad del eco de su voz,  sonó a algo distinto a lo escuchado en las fuentes creadores de sus antepasados, pero enriquecidos al haber saciado su sed de conocimientos en los veneros del agua clara de aquellos que habían dejado una huella indeleble en la expresión de los sentimientos con el cante.

Pero Manuel Ortega Juárez llegó al infinito de su creación, escenificando una música, aquella que fue puesta en tela de juicio por pensadores e intelectuales de épocas pasadas, siendo su persona aún niña, en aquel lejano Concurso de Cante Hondo la que abrió senderos y caminos para acallar las voces y lamentos de aquellos que veían en nuestra Autóctona Cultura Musical un desprestigio de las manifestaciones sociales augurando maleficios y malas artes en los comportamientos humanos.

A Manolo Caracol  la historia le tiene reservado un lugar, no sólo por haber aportado al Flamenco su cante dotado de un estilo inigualable, sino por haber  confirmado a todo lo largo de su carrera, el lugar que le correspondía a estas manifestaciones artísticas, que no son otras que las formas del sentir de un pueblo que estaba sumido en la lejanía por el abandono de este reconocimiento artístico.

El año de 1922, fue un año crucial y su protagonista no fue otro que aquel niño sevillano del barrio de Las Lumbreras Manuel Ortega Juárez, cambiando de rumba una nave que surcaba los mares a la deriva, creando con su genialidad una aportación nueva y nunca vista: la estampa escenificada, donde se mezclaban baile, cante y teatro junto con una orquestación completa.

Desgraciadamente se nos fue joven por aquel desgraciado accidente de trafico, solo contaba la edad de 64 años. El mundo artístico del Flamenco sufrió un movimiento telúrico, se había ido uno de los más grandes creadores de nuestro pasado Siglo Veinte

SU EPOCA

        En el comienzo de s. XX  el año de 1909, el de su nacimiento, en la sociedad española se avecinaban mares de turbulencia,  el 18 de Mayo de este mismo año, falleció un genio de la música como fue Isaac Albeniz, y a los pocos días de su nacimiento, 26 de Julio, estalla en Barcelona la Semana Trágica, antecesora y preludio de lo que acontecería veintisiete años más tarde. Manuel Ortega Juárez nació en una época totalmente convulsa por los movimientos sociales, si bien llegado los años veinte se iba a producir un gran movimiento intelectual reivindicativo de las manifestaciones de las gentes del sur, donde afloraría un pensamiento defensor de las manifestaciones artísticas del sentir del pueblo andaluz, siendo lugar a dudas Manolo Caracol como tantos otros, un exponente artístico producto de la situación creada. 

          El Concurso del año de 1922 celebrado en el Patio de los Aljibes de la Alambra Granadina no exento de polémicas para llevar a cabo su celebración, fue un acto más de esta reivindicación intelectual de pensamiento, una apuesta para demostrar a las generaciones anteriores, aquellas que se habían opuesto radicalmente a esta expresión artística, la riqueza musical que esta atesoraba.

          El Concurso se llegó a celebrar, a pesar de las trabas impuestas, apareciendo un joven protagonista que con su maestría y genialidad a lo largo del discurrir del tiempo puso de manifiesto la razón de aquellos que solicitaban el derecho propio del ser de un pueblo en sus manifestaciones artísticas.

 Manuel Ortega Juárez, aún joven y sin saberlo contribuyó a conseguir aquellos fines para la consolidación de estos pensamientos. Cierto que en él se dieron unas condiciones naturales que no poseían otros y al entrar en competencia artística con El Tenazas de Morón, hombre ya mayor, contaba 72 años y la poca proyección que le iba a reportar el Concurso, debido a su edad, allanó el camino para engrandecer años más tarde la genialidad de su figura. 

        Pero llegó una etapa decisiva en la cual Manuel Ortega Juárez alcanzó el reconocimiento no solo de la afición, sino de todo un publico entregado incondicionalmente a su arte.

       España estaba sumida en una posguerra, en la tristeza de la escasez y la penuria existente, aquellos cuartos de cabales para la diversión de unos pocos vinieron a su fin, y es aquí cuando Manolo Caracol dotado de creatividad constante escenificó el flamenco, poniendo de manifiesto sus actitudes teatrales, creando algo distinto a lo visto hasta entonces.

      El Cine Español hasta entonces incipiente lo captó llevando y trasladando su imagen a todos los rincones para ser conocido por todos aquellos que quedaron cautivados por una música para muchos conocida, pero no participada con su asistencia.

      El éxito de esta genial idea trajo como consecuencia un reconocimiento no solo nacional sino internacional, alcanzando el flamenco una fama hasta entonces desconocida.

      Sin lugar a dudas Manuel Ortega Juárez conocido artísticamente como Manolo Caracol fue el precursor de unos modos y actos a los cuales le siguieron muchos reflejados en éxito obtenido.  

CONSIDERACIONES

        Bajo la perspectiva de la persona, del cante y de la época de Manolo Caracol, estamos obligados el hacer una serie de consideraciones para que podemos entrar en el análisis del fenómeno producido, estableciendo un debate que nos lleve a aclarar algunos conceptos con los cuales podamos engrandecer aún más lo que significó su arte en el mundo del flamenco.

Tendríamos que hacernos una serie de preguntas sobre el hecho de llevar el Flamenco al escenario del Teatro:

       Desde la perspectiva de los conceptos de hoy en día que tenemos acerca del Flamenco:

¿Aportó Manolo Caracol más al Flamenco que a la Copla?

¿O aportó más a la Copla que al Flamenco?

¿Fue más copla que Flamenco lo que llevo al escenario?

Cómo tendríamos que significar a Manolo Caracol

¿ Mas flamenco que coplero o más coplero que flamenco?

¿Sus seguidores eran flamencos o aficionados a la copla?

¿O más copleros que flamencos?

¿O supo conjugar la copla aflamencadola, creando algo nuevo?

¿Estaría hoy en día este echo bajo los conceptos de lo que entendemos por Flamenco?

 

Establezcamos el debate siempre constructivo en función de estas consideraciones.

 

Su cante un desgarro.

Su voz: acero templado.

En campos de nardos,

De cantes sembrados.

 

Alhelíes y clavellinas,

rosa y clavel perfumado,

en alamedas mantenidas

Con su cantar amado.

 

Suena el eco de su voz,

Como el murmullo de un río

De agua clara: Que son,

Sus cantes siempre míos.

 

En un día de Febrero,

A los cielos subiste;

como ángel custodio, 

Un mes siempre triste.

 

Una pena contenida:

melancólica agonía

De una pena sentida.

 

Caracol es su nombre

en los altos cielos está

su embrujo, un siempre

En nosotros se quedará.

Siempre, siempre, hasta

el fin de los tiempos:

   ¡ La Eternidad!

 

 

                                                                I

 

PRESENTACION DEL DISCO NIÑO DE LA HUERTA

PRESENTACION DEL DISCO NIÑO DE LA HUERTA

CURRO MONTOYA “El Niño de la Huerta”

                                                 EN EL PRESENTE

 Curro Montoya pululó por todos los rincones de Peña Flamenca El Laurel, El pasado 28de Noviembre el alma de Lora del Río, estuvo encarnada por unos momentos en una Romería de fantasía en recuerdo de Currito, aquel cantaor loreño que llevo a los mas altos cielos el nombre de su pueblo. El eco de su melodiosa voz ha quedado eternizado para siempre y sonará sin duda alguna en todos los rincones de los corazones y almas enamoradas de su cante.

Cuantos gratos recuerdos nos trajo el de su portentosa y melodiosa voz recogida para suerte de todos en un estuche que es un rincón de aquella majestuosa historia en el paisaje de la ya antigua y tartesia Mesa de Setefillo.


Así fue y tuvo que suceder para que su Virgen Soberana y Madre de Setefilla haya iluminado a un puñado de hombre enamorados de su cante y tras un acuerdo ya lejano hayan visto florecer una obra que es un maravilloso ramos de flores de todos sus cantes.

La caja consta de  cuatro CDS en los cuales se han recogido la obra completa en 78 rpm de 80 cantes grabados en su época por Curro Montoya y un libreto cuyo textos ha realizado con mimo y esmero Miguel Castillo Guerrero y una colección de fotografías de gran importancia que lo enriquecen trasladándonos al pasado, rescatando la historia y aportando unos conocimientos del Niño de la Huerta hasta ahora desconocidos.

Felicitamos y a la misma vez nos congratulamos de que un grupo de flamencos pertenecientes a una Peña Flamenca de solera como es “El Laurel” de Lora del Río hayan aportado ricos conocimientos al nuestra Cultura Musical que no es otra que el Flamenco. Reitero una vez más  mi más sincera felicitación.