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CRUZANDO EL PUENTE

PEÑA FLAMENCA EL CHOZAS

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El Martes día 25 de Octubre comienza en la sevillana Peña Flamenca el Chozas, su XVIII Semana Cuktural, en esta ocasión dedicado al que fue su Presidente y actual de la Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas, José Maria Segovia Salvador y que fue presentada en el Instituto Andaluz de Flamenco el pasado día 21 de Octubre. Desde aquí mi enhorabuena y más sincera felecitación.

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DE LOS MORENOS Y MORENAS DE TRIANA

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           Rosario significa  guirnalda o corona de rosas

DE LOS ORIGENES DEL ROSARIO Y LA

DESAPARICIÓN DE LA HERMANDAD  DE LOS

MORENOS DE TRIANA

(APROXIMACIÓN HISTÓRICA)

El hacer una exposición en su totalidad de los orígenes del Rosario hasta nuestros días se­ría algo casi imposible, por muchas razones, pero lo más importante es no cansar, ya que no soy partidario de los escritos largos, pesa­dos y monótonos, pero no obstante tra­taré de sintetizar lo más posible y desta­car aquellos hechos históricos dignos de mención.

Existe una razón de importancia y de un valor esencial que puede tener esta aproximación histó­rica, que no es otra sino que contemos con los conocimien­tos de los orígenes de esta advocación y de una hermandad de Triana, llamada por el vulgo la de "Los Morenos y Mo­renas de Triana", desaparecida hace ya siglos; debiendo es­tar en la obligación moral y ética, de que nuestros sentimien­tos se enlacen con los conocimientos del saber, para que de esta forma sigamos siendo fieles a la herencia de nuestros ancestros y ser conocedores de nuestra historia.

La palabra rosario significa guirnalda o corona de rosas; existe una hipótesis histórica que plantea su origen de la trascripción del vocablo sáns­crito “japamala” que equivale tanto a guirnalda de rosas, co­mo a guirnalda de oraciones, existiendo en la India este tipo de oración litánica mucho an­tes que en occidente. Es de aquí de donde puede venir el origen etimológico de la palabra rosario.

No obstante, para estudiar el origen acerca de la costum­bre y el uso de este rezo, ten­dremos que establecer dos épocas muy dife­renciadas. La primera establecida en el siglo XII, en cuyos monaste­rios cistercienses de la orden de San Bernardo, esta­blecen la costum­bre de que los monjes legos que no sabían leer los salmos del oficio divino recitaran, 150 avemarías; continuando en el siglo XIII que es donde la devoción a la Virgen recibió un gran incremento por la in­ fluencia de las or­denes mendican­tes, siendo Santo Domingo de Guzmán un gran apóstol de esta devoción, yendo pareja con el cre­cimiento de la Or­den Dominica. El rezo del Santo Rosario tuvo tal dimensión, que en 1.510, llega a la isla de la Española, to­mando el nombre de Santo Domingo v siendo la cu­na en tierras americanas de la expansión del dominicanismo poniendo de manifiesto la importancia jugada por la Orden de los Predicadores en su difusión.

Un dato a tener muy en cuenta es la labor que nuestro barrio tuvo en su difusión siendo Fray Alonso  de Triana quien enseñará en lengua “Coichí” dialecto indio, el rezo del Santo Rosario a los indignas.

La segunda época tendremos que establecerla a partir de la Batalla de Lepanto  acontecida el 7 de Octubre de 1571. Los si­glos XVI y XVII han quedado marcados como la maduración y crecimiento de este fenómeno, siendo el Papa Pío V, el director espiritual de esta batalla el  que establece definitivamente, para perpetuar este recuerdo, la forma en que se reza actualmente, aceptando el papado la importancia que alcanza este movimiento de ele­vado cariz religioso.

La conmemoración de la victoria de la Batalla de Le­panto fue la que vino a establecer de una forma definitiva el rezo del Santo Rosario, siendo S.S. Gregorio XIII, el que la establece en 1.573, a primeros de Octubre dándole el nombre actual que se rezara en todas las parroquias  y en las iglesias dedicadas a la Virgen María, creando el Rosario de la Aurora, que se  rezaba al amanecer y procesionalmente en la celebración de cualquier festivi­dad.

Pero  tendríamos que preguntarnos  ¿la aparición de las hermandades  bajo la advoca­ción de Nuestra Señora del Rosario, con su fundación y crecimiento, fueron originadas con los preceptos dictados por el papado? Tendré que decir en honor a la verdad, que yo mismo estaba en esta creencia, al estimar que éstas habían na­cido como consecuencia de la Batalla de Lepanto. Mis poste­riores estudios acerca de sus orígenes, me han venido a de­mostrar que así no fue. El Va­ticano lo que hace es recoger y regular todo este ancestral fenómeno del rezo religioso, es­tableciendo las pautas y nor­mas en el Derecho Canónico para que lo conozcamos tal co­mo se practica hoy en día. Cierto es que las ordenes men­dicantes y esencialmente la de los predicadores fundada por Santo Domingo de Guzmán, fueron las difusoras, en parti­cular esta última, la que propa­gó este rezo, pero no se le pue­de atribuir su invención, y sí el de las hermanda­des, ya que una vez falle­cido Santo Domingo se empieza a dejar sentir la gran influencia de su obra, originándose asociaciones que adoptan diferentes denominacio­nes. Es en Milán en 1255 cuando se tienen las pri­meras noticias de la fun­dación por Humberto Romaus de una Her­mandad de la Virgen, siendo el punto de parti­da para que se fundaran alrededor de veintiuna hermandades más. Pero es en el siglo siguiente (XIV) cuando traspasan todas las fronteras, extendiéndose por toda Eu­ropa.

Es en 1470, siglo XV, cuando ya toman la de­nominación de Herman­dades del Rosario, y esto se lo debemos a Alano de Ro­che, catedrático de las universidades de Paris y Rostock, fundador de varias hermanda­des en diversos países europe­os, entre ellos Francia, Holan­da, Bélgica y Alemania, sien­do este último país donde apa­recen sus primeras Reglas y Constituciones.

Hasta aquí he expuesto los orígenes del rezo de Santo Ro­sario, como asimismo cuando nacen las Hermandades, para adentrarnos en la época que aparecen en nuestra ciudad universal. Para tal fin tendre­mos que trasladarnos a los comportamientos de la ciudad tras el descubrimiento de América, ya que este evento supuso un hito histórico im­portantísimo en sus movi­mientos sociales, al ser Sevilla en esta época un poder muy influyente debido a su riqueza agrícola y ganadera del valle del Guadalquivir, como así el estar situada en un privilegia­do enclave geográfico, siendo un cruce de caminos al que se le unía ser un puerto fluvial de crucial im­portancia del que par­tían las naves para el Nuevo Mundo recién descubierto.

Las noticias más antiguas que tenemos de la llegada de la Or­den de Predicadores a Sevilla, se remontan al reinado de Alfonso X El Sabio, a los cua­les se les otorga carta de propiedad del Convento de San Pa­blo, "les doy y otór­gles aquellas casas y aquel lugar en que moran, que son a la Puerta Triana, a la collación de Santa Mario Magdalena", cuya carta está fecha­da el día tres de mayo de 1293. A partir de esta fecha se van es­tableciendo otros monasterios y colegios como fueron los de Portaceli, el Colegio de Santo Tomás de Aquino, el Monaste­rio de Regina Ange­lorum y el de Santa María del Monte Sión y en el barrio de Triana, el Convento de San Ja­cinto, que originó una polémi­ca desde el mismo día en el que la Hermandad de la Can­delaria propietaria de los terre­nos, en donde figuraba su er­mita, fueron cedidos para su edificación.

Pero dejemos el Convento de San Jacinto, del que ya es­cribimos anteriormente y no es el caso que nos ocupa en estos momentos, y trataré de cuando aparecen las hermandades del Rosario en nuestra ciudad. Su creación no acontece hasta bien avanza­do el siglo XVI, casi cien años más tarde de que éstas toma­ran carta de naturaleza con sus reglas y constituciones en Ale­mania, según iniciativa de Ala­no de Roche Catedrático de la Universidad de Rostock, como he dicho anteriormente, si bien la hermandad existente en la Parroquia de San Julián por tradición oral, mantiene que su fundación fuera en los mo­mentos iniciales de la Sevilla fernandina, no existiendo do­cumentos que lo puedan de­mostrar. No obstante no lo cre­emos, ya que las noticias que tenemos de estas fechas se re­montan a 1244, en Bolonia (Italia) y de la mano de San Pedro Mártir, donde surgieron unas asociaciones con diferentes de­nominaciones y no ante la advoca­ción de Nuestra Señora del Rosa­rio y no legalmen­te constituidas y amparadas en el derecho eclesiásti­co.

De ella sé tie­nen noticias de que, tres años an­tes de la Batalla de Lepanto, 1568, se consiguió un pri­vilegio de la Santa Sede para el altar de la Virgen del Rosario, aprobán­dose sus reglas en 1599, por el Con­sejo de Castilla durante el reinado de Felipe II.

De las seis existentes de Glo­ria en nuestra ciu­dad, todas las no­ticias que tenemos son: La anterior­mente citada; en 1662 la estableci­da en la Iglesia de Santa Cata­lina; en 1694, la de la Parro­quia de Santa Ana; la de la Ca­pilla de los Húmeros de sus orígenes se empieza a tener noticias en el siglo XVIII, existiendo bastante documen­tación, y se está en la creencia que podría datar del siglo XVII y las dos últimas, en nuestro precedente siglo XX, la establecida en el Polígono de San Pablo en 1979 y la más reciente de todas, la fundida en el Barrio León en 1992.

Las hermandades de peni­tencia que recogen la advoca­ción de Nuestra Señora del Rosario son cinco, datando su fecha de fundación de la mis­ma época que las anteriores, siendo la más antigua la de la Hermandad de Monte-Sión, originada en el Convento Do­minico del mismo nombre an­tes comentado, en 1574. La del Cristo de Las Aguas en la Capilla de la calle Dos de Ma­yo fundada en Triana en 1750, de la que posteriormente ha­blaremos. La establecida en la Basílica de la Macarena y fu­sionada con esta hermandad, data de 1.793. La de las Siete Palabras establecida en la Pa­rroquia de San Vicente a fina­les del siglo XVIII, sí bien re­organizada en 1858, y por últi­mo, la creada en el año 2000, del Santísimo Cristo de la Co­rona y Nuestra Señora del Ro­sario, en la Parroquia del Sa­grario.

Como hemos podido com­probar todas ellas aparecen a partir del último tercio del si­glo XVI, anterior a esta fecha no tenemos noticias de la exis­tencia de ninguna de ellas, al menos no hemos encontrado textos, ni documentación algu­na.

Nos hemos referido, por or­den cronológico, a los oríge­nes de la aparición del rezo del Santo Rosario y de las her­mandades, como asimismo cuándo aparecen en nuestra ciudad. Como es natural tam­bién tendré que referirme, cuando nacen en Triana y el papel que juegan las mismas.

Las primeras noticias que tenemos de la fundación de una hermandad del Rosario en Triana datan de 1558. La calle Castilla terminaba entonces en la Alcantarilla denominada de los Ciegos, en lo que es actual­mente Chapina, a continua­ción se iniciaba el camino del Aljarafe o de Castilleja, esta primera parte del camino tomó el nombre de calle del Rosa­rio, al haberse edificado en ella, en esas fechas, mediados del siglo XVI, un hospital con su correspondiente capilla, que lo regentaba una herman­dad que tomó el nombre Nues­tra Señora del Rosario y San­gre de Jesucristo. Esta corpo­ración fue muy seria y flore­ciente, entrando en polémica con la fundada en el Convento de Monte-Sión de los Domini­cos que alegaban poseer el ti­tulo del Rosario, no queriendo compartirlo con ninguna otra. Esta primera hermandad de Triana fue fundada por los "morenos y morenas" del ba­rrio como se les llamaba a la sazón a los negros en todas las Españas. Con motivo de la reestructuración de los hospita­les por el Cardenal Rodrigo de Castro, los Morenos de Triana cerraron su hospital y se refu­giaron en la ermita de la Can­delaria, en la que, posteriormente, en sus terrenos se edifi­có el Convento de San Jacinto.

Acerca de esta hermandad de los "Morenos y Morenas" de Triana tendríamos que ha­cer una serie de consideracio­nes, que tal vez nos podrían aclarar los moti­vos de su desapa­rición.

En 1646, hubo una gran epide­mia en Triana, fa­lleciendo el ma­yordomo de la hermandad, te­niendo que reha­cerse sus reglas, y es en tal mo­mento cuando se opuso la Her­mandad del Ro­sario de Monte­-Sión, para que las mismas no fue­ran aprobadas. La reestructura­ción de los Hos­pitales por el Cardenal Rodri­go de Castro, le afectó de tal ma­nera que no pu­dieron afrontarla, desapareciendo el hospital y te­niéndose que trasladar a la er­mita de la Cande­laria, siendo esta hermandad, pre­vio acuerdo con los Dominicos, la que pactó la edificación del convento en sus terrenos, situación que se vio agravada, siendo ignorada y no reconocida por éstos. Desde aquel mismo momento no se supo más de ella. La Hermandad de la Candelaria se fusionó posteriormente con la del Cristo de las Aguas, una vez fundada en 1750, volvien­do a aparecer la advocación del Rosario. Tendríamos que preguntarnos, ¿Antes de su de­saparición, se fusionaría con la Candelaria? ¿Sería este el mo­tivo para que volviera a apare­cer de nuevo el nombre de nuestra Señora del Rosario?

No lo sabemos, ya que ni tene­mos datos de esta posible fu­sión con la de la Candelaria, ni tampoco de la fecha exacta pa­ra que hubiésemos encontrado el hilo conductor. Tendríamos que basarnos en la hipótesis y en las coincidencias de las cir­cunstancias históricas y ha­ciendo uso de la lógica, creer que la actual Hermandad del Cristo de las Aguas, residente en su Capilla de la calle Dos de Mayo, fuera la depositaría de la Hermandad del Rosario fundada en Triana, procedente de fusiones anteriores. Un da­to a tener muy en cuenta es que esta hermandad de peni­tencia, después de su largo peregrinar desde su salida de Triana, encuentra su ubicación defini­tiva, precisamente en una Capilla del Rosario existente en esta calle, están­dose en la creencia de que, debido a la fusión con ésta, to­ma en su titulo tal advocación. Nos quedamos ante la duda, ya que tam­poco conocemos la fecha exacta de esta fusión. Tendríamos que preguntarnos, Encontraría esta ubicación definiti­va al hallar el am­paro de esta her­mandad de Gloria por estar reflejado ya en su titulo el Rosario y por tal motivo, soluciona­ría definitivamente su lugar de residen­cia? Seguimos es­tando llenos de du­das, al menos que iniciemos un estu­dio en profundidad y tenga­mos la suerte de encontrar los documentos necesarios que nos las aclaren.

Hemos deambulado por los caminos y vericuetos de la his­toria, hasta llegar a nuestros dí­as. Pero también tendríamos que preguntarnos, ¿Cómo es que después de cientos de años, de siglos, aparece una nueva her­mandad del Rosario en el barrio de Triana y concretamen­te en el Barrio León? Podrían ser muchas las razones. El rezo del Santo Rosario ha sido un fenómeno religioso que caló pro­fundamente desde un principio en el mundo cristiano, originando unas raíces profundas que han llegado a nuestros días, si
bien este ha sufrido ciertas mo­dificaciones a través del trans­curso del tiempo y regulado por las normas eclesiásticas dicta­das por Roma. Sin lugar a duda
alguna, la Orden de los Predicadores fundada por Santo Domingo de Guzmán, influyó de una forma determinante en la consagración, no sólo del rezo,
sino en la fundación de las Hermandades con la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Por tanto son tantas sus raíces primigenias y originarias que aún
estando vigentes, aunque no con la profusión de antaño.

Las hermandades extra-pa­rroquiales son un fenómeno que se dio en toda Andalucía, desde finales de la Edad Me­dia, dedicadas a las prácticas caritativas y de asistencia, ob­jetivos que vienen señalados en gran número en sus reglas, llegando a celebrar sus funcio­nes principales en plena calle, originando su fundación el culto a la gran cantidad de re­tablos callejeros existentes, y diferenciándose de las estable­cidas en las parroquias.

Esta ancestral costumbre asociativa ha prevalecido hasta nuestros días. El decai­miento del rezo público del Santo Rosario a finales del siglo XIX, ha sido sustituido por la procesión de la ima­gen bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, desligándose por completo de la práctica del rezo que tuvo tanta importancia du­rante el siglo XVIII. Tam­bién tendré que resaltar la gran diferencia existente de las hermandades de gloria con las de penitencia, ya que estas últimas alcanzan una gran preponderancia con la consolidación de la Semana Santa y hacer su estación pe­nitencial a la Santa Iglesia Catedral, mientras que las de Gloria quedan reducidas a un ámbito más pequeño, teniendo menor número de hermanos y por supuesto an­te esta situación, no llegan a alcanzar la relevancia de las de penitencia. No obstante, muchas de ellas, como ya hemos comentado se fusio­nan o llegan a ser el origen de las mismas.

Circuito Manolo Fregenal

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Previo sorteo de las Peñas Flamencas participantes de este Circuito celebrado en los locales de la Peña Flamenca de El Cerro del Aguila, el día 19 de los corrientes fue presentado a los medios en el Salon de Actos de la Casa de la Provincia de la Excma. Diputación Provincial de Sevilla.

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HOMENAJE ANTONIO EL ARENERO

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Hace años en una Peña Flamenca de la más pura esencia como es Torres Macarena, se le dedicó un homenaje al cantaor trianero y ya desaparecido Antonio González Garzón “Antonio El Arenero” y en el cual participé dedicándole unas palabras.

Han pasado ya años, no tuve el detalle de anotar aquel día señalaito dedicado a su persona, gran error el cometido, a pesar de mi insistencia a todos aquellos participes del mundo del flamenco que deben anotarlo todo, con el objeto de tener las referencias históricas necesarias a la hora de escribir. Esto ocurrió a igual con el video de su actuación en la Peña Flamenca El Taranto de Almería, pero al menos nos quedamos con el disfrutar de su cante lleno del más añejo sabor trianero.

Estas fueron mis palabras en la Peña Flamenca Torres Macarena:

Lejos quedan ya  aquellos  años  de  una Triana insólita, donde Antonio González Garzón, "Antonio  el Arenero"  engrandeció  el  cante del barrio  con  su estilo  personal e  inimitable, lejos  quedan  ya  aquellos  tabernáculos sacramentales  del  cante, basílicas  de duende  y arte donde el cantar era dueño absoluto de un sentir de coplas que caminaban por las  calles de la mano  de cantaores  de un  magnánimo estilo  personal  en el cual Antonio  "El Arenero" es una   referencia  viva  y  hermosa  del  cante de Triana. Que  joya la encontrada  aquel  día del bautizo del barco "Maríta" fabricado  por la sabia batuta de un carpintero de ribera y se escuchó por  primera  vez  a  la orilla  de su río  el cante de Antonio  que  dejó  sorprendidos a propios y extraños, quedando enamorados  de  su  voz  personal  e  inimitable, que  tesoro  es  el que tenemos ante    nuestra  presencia, cuanta  sapiencia  acumulada  en  una dilatada vida de avatares  que  moldearon  el cante  en  la fragua del trabajo cotidiano, entre barcos  y  arenas, entre  río  y  corriente,  y que lejos queda ya aquel templo del cante como  fue la taberna de Joaquinito  Ballesteros, faro y guía de tu persona de niño, déjame  Antonio, amigo mío,  "El Arenero"  para  las  gentes  de  Triana  y  para  todos  nosotros  los  que  aquí  nos  encontramos  que  te  dedique  el  piropo  de  unas décimas y una letra de soleá que han salido de un alma sentimental guiada y  llevada  por  el  amor  y cariño que tenemos a tu persona y al barrio que con tu cante representas:

Cante, corriente y río 

aire, viento y marea

En la Triana marinera

nace el amor del cantar

naciendo una voz plena

en noches de luna llena,

de soleares del ayer,

esas que tu cantaste

en rincones encendidos

Del barrio que te vio nacer

                                                      

Arenero es tu nombre,

la soleá es tu cantar,

pregonando al aire

toito tu  saber estar.

Que grande es tu soleá,

bello estilo y personal,

todo el que la escucha

nunca podrá olvidar

tu gran cante por soleá

Que nos hace llorar.

  

Los Ángeles  bajaron

para escuchar un cantar,

en Antonio encontraron

El cante por soleá.

 

 Fragancia y sonoridad,

de su río es la brisa,

Su cante es por soleá.

suave es la caricia

de corazón carpintero

que lleva en sus adentros

¡ Si! carpintero de coplas

de lamentos  trianeros

el que lleva en su alma

Antonio "El Arenero"

 

Tu soleá alfarera

llena todo mi corazón

verdad que tu llevas dentro

Desatando mi pasión.

Una pasión sin freno,

un amor desmedido,

un cariño, el más querido

un dolor, el más sentido

el de la soleá de Triana

Por ti en Triana mecido.

¡ Si !

Los Ángeles bajaron

para escuchar un cantar

en Antonio encontraron

El cante por soleá

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                                            Con Luis Caballero y Lopez Mohiño 

 Gracias Antonio González Garzón, por todo el arte que nos ha regalado durante toda tu larga y preciosa vida.

EL CONVENTO DE SAN JACINTO Un acuerdo nunca cumplido

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                                Convento de San Jacinto - Oleo Juan Romero

      La elección de nuestra portada nos ha dado motivos para que escribamos del Convento de San Jacinto, convento  siempre  polémico desde  su  edificación con las hermandades trianeras, debido a un acuerdo, que desde un principio, no se llegaron a cumplir las condiciones estipuladas, pudiendo estar aún vigente un pleito de  siglos  que ya  se  pierde en la lejanía de los años, no creyendo que éste pueda encontrar solución, habiendo  sido  el  tiempo el juez, dictando la sentencia del olvido. En síntesis trataré de narrar lo ocurrido no abundando en  los datos de fechas, nada  más que los necesarios, ya que estas en más de una ocasión hacen una lectura farragosa, pesada y monótona; pero si  los motivos del porqué ya no queda ninguna hermandad residente en él; Contradicción que se da en más de una ocasión en los hechos históricos, y en este caso, él haber sido su origen  la  cesión de unos terrenos por  parte de una hermandad, la de la Candelaria, una de las tantas hermandades populares que se fundaron en Triana auspiciadas por sus gremios.

     La  edificación del Convento de San Jacinto se llevó a cabo gracias a un acaudalado y piadoso varón residente en Sevilla a primeros del siglo XVII, este no era otro que Baltasar Brun de Cervera, el cual tenia la intención de fundar un  Colegio de Matemáticas, Retórica y otras ciencias. No nos debe de extrañar esta actitud  de mecenazgo, ya  que el poder y la riqueza atraían a todos aquellos que querían quedar inmortalizados a través del transcurso de la historia. Sevilla en esta época era un poder influyente debido a su riqueza agrícola y ganadera del valle del Guadalquivir, como así estar situada en una privilegiada situación geográfica, siendo un cruce de caminos al que se le unía ser un puerto fluvial de vital importancia. Su predominio  económico  la  convirtió  en  una  ciudad residencial para todos aquellos que querían resaltar una situación de poder  tanto en el mando político, militar o eclesiástico.

      Para tal fin, el mecenas, obtuvo licencia  de  don Pedro Niño de Guevara, a la sazón Arzobispo, cediendo unos terrenos de su propiedad cerca del Hospital de  San  Lázaro  para  la  construcción de un convento para la Orden  de Predicadores, pero  los  frailes  dominicos, viendo  la lejanía de  la capital y lo insano del terreno, decidieron convencer al mecenas buscando otro lugar más cercano a la ciudad.

      En  dirección  del  antiguo  Camino  de  San Juan, actual  calle de San Jacinto, existía  una ermita denominada de la Candelaria, en la confluencia con unas de  las  alcantarillas del foso denominada posteriormente “De la Cruz de San Jacinto” . Esta  pertenecía  a  una hermandad  con  tal  nombre  que  convivía con otra dos: la de los Morenos de Triana y la de Nuestro Padre Jesús de las Penas. La Orden de  Predicadores de los dominicos interesados en la edificación de este convento se pusieron en contacto con los hermanos de la Hermandad de  la  Candelaria, propietarios  de la ermita, llegándose al  acuerdo  para  su  edificación, tomado en  cabildo el  día 2 de Junio de 1.651, con  la  condición de que el nuevo templo ostentara el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria  y  su  imagen  debería  ocupar  lugar preferente  en  el  altar mayor, respetándole  los cultos a su advocación, no así con las dos más existentes, que fueron  ignoradas en tal trato, desapareciendo la primera y trasladándose la de las Penas a la capilla de la Virgen de la Estrella  en  el  Convento  de  la Victoria, foso  arriba, frente  al  Puerto  Camaronero, con  la cual se llegó a fusionar el 15 de Junio de 1.675.

     Las  obras  quedaron  finalizadas  a  finales  de  1.675, celebrándose la  primera función el 29 de Enero de 1.676, asistiendo todo el Cabildo Eclesiástico y predicando el Ilmo. Don Ignacio Valencia, canónigo con dignidad de medio racionero. Esta  fue  la  primera  de las cinco funciones dadas, correspondiendo la segunda al Clero de la Real Parroquia de Santa Ana , la tercera fue costeada por la Hermandad de la O, la cuarta a la Hermandad del Rosario, y la última correspondió a la Hermandad de la Candelaria, siendo en esta función, al consagrar, el templo  se  puso  bajo la advocación de nuestra Señora de la Candelaria, pero a pesar de éste rito eclesiástico, que venia a refrendar  el acuerdo tomado, el Convento tomó el nombre de San Jacinto, tal como era el deseo de Baltasar Brun de Cervera, incumpliendo el acuerdo de pleno derecho.

     Este convento con el nombre de San Jacinto fue el primer incumplimiento del acuerdo tomado con la Hermandad  de la Candelaria  por  parte  de la Orden de los Predicadores, aunque convivieran conjuntamente los dominicos con  la  Hermandad, no  ya  con buenas relaciones, si bien se le seguían dando cultos a la titular de la hermandad cedente de los terrenos. El día doce de Febrero de 1.810, las tropas de Napoleón cruzan el puente y  toman Triana, dedicando  los  franceses el convento a cuartel y almacén de vituallas. Una vez desaparecida la invasión napoleónica, vuelven  los dominicos  al convento ocupándolo  nuevamente pero no en su totalidad, ya que las milicias del pueblo de Triana que habían luchado en contra de la invasión, siguieron ocupándolo  hasta  el año de 1.820, insistiendo el prior la devolución total del convento, no recibiendo contestación por parte de las  autoridades  competentes, hasta  tal punto que fue nombrado cuartelero de San Jacinto un tal José Caballero.

     En  primer lugar, la  idea originaria del mecenas  no llegó a cumplirse, como fue la creación de un Colegio de Matemáticas, Retórica  y  otras  ciencias, si bien una Cátedra de Gramática Latina, posiblemente siendo es-tos  los  motivos  para  que  el Ayuntamiento de  Sevilla,  en  unos  terrenos  colindantes “propiedad”  de los religiosos, bastantes  años  más  tarde edificara  una  escuela gratuita, que comunicó al pueblo para  su conocimiento mediante un  edicto  el  Alcalde  Constitucional  don  Félix  Maria Hidalgo (Trienio Constitucional) el mismo que mediante otro en 1.822, autorizó el Mercado de Abastos en el Castillo de San Jorge.

     Setenta  y  cuatro  años  más  tarde desde  que  se abriera al culto el Convento, en 1.750, acontece la fundación  de  la  Hermandad del Santísimo Cristo  de  las  Aguas  y  Nuestra  Señora  del  Mayor  Dolor, que  años  más tarde se  fusionaría  con  la Hermandad de la Candelaria  – desconocemos la fecha exacta de esta fusión –  por  lo  cual esta Hermandad  pasa  a ser la copropietaria  del  templo como así de los terrenos donde más tarde se edificó el colegio.

     En 1.821, se  produce  un  conato  de  epidemia  en el barrio, decidiendo las autoridades reparar el convento y  en  él  se recibiesen todos los enfermos, instando a  los religiosos que lo abandonasen. Desaparecido el conato  de epidemia,  los  religiosos  reclaman  a  las  autoridades  su  vuelta, pero  esto no se produce al llegar en 1.835, la Desamortización de Mendizábal, quedando suprimida la orden, y el convento exclaustrado y  en  total abandono. Nuevamente  se  abre al  culto  pero ya dependiendo  de  la Real Parroquia de Santa Ana y motivado por  las  hermandades que en él  encuentran  cobijo  debido a la enajenación  de sus bienes eclesiásticos, como  fueron  la  de  la Esperanza  procedente de la  Capilla  de  los  Marineros en la calle Larga de Santa Ana, al ser desposeída  esta  en 1.868, por la Junta Revolucionaria y la de la Estrella del Convento  de la Victoria, más las dos  allí ya  existentes  establecidas con anterioridad: la Hermandad  del Rocío  establecida  desde  1.815, y  la  del  Cristo de las Aguas fundada  en 1.750  y copropietaria del Convento debido a su fusión con la Hermandad de la Candelaria.

     La Orden de los Predicadores, fundada por santo Domingo de Guzmán en 1.215, empieza  reorganizarse en 1.860, insistiendo nuevamente en  la  reclamación  del  convento, pero  la  vuelta no se produce hasta el año de 1.907. La relación con las Hermandades ya  venía deteriorada  desde  un principio por los motivos de la cesión de los terrenos  al no  haber  puesto el convento  bajo  la advocación de la Candelaria, se vio agravada al encontrarse  los  dominicos  con nuevas hermandades. La  Hermandad  del Cristo de las Aguas al tener noticias de su vuelta se apresuraron a construir una capilla con el fin de reclamar parte de su propiedad, al ser esta la heredera de parte del convento debido a su fusión con la Candelaria.

    A partir de esta fecha y ante la insistencia de los dominicos en su reclamación, las Hermandades allí existentes se plantean la necesidad de buscar una nueva ubicación, siendo la Hermandad del Cristo de las Aguas la primera en salir en Diciembre del año de 1.942, al sufrir el 29 de Octubre de este mismo año un incendio, perdiéndose todas sus imágenes, empezando un doloroso itinerario, hasta encontrar su  sede  definitiva en la Capilla de la  calle Dos  de Mayo. En año de 1.962, una vez recuperada la Capilla de los Marineros se traslada a su antigua residencia  la  Esperanza  de Triana. En 1.976, se bendice la Casa Hermandad de la Estrella, siendo su actual residencia a muy pocos metros del convento, en plena calle de San Jacinto, y la Hermandad del Rocío  se marcha a  la  calle Evangelista, antes de San Juan, en donde en un  solar de esta calle, última  residencia  de  los gitanos de Triana,  erigen la Casa Hermandad con una preciosa capilla.

CONSIDERACIONES HISTÓRICAS

     Es indudable  que los protagonistas  de  las circunstancias históricas que concurrieron en el convento de San Jacinto fueron: la Hermandad originaria de la Candelaria, cedente los terrenos de su ermita y hospital y la llegada de la Orden de Predicadores (Dominicos) a Triana,  sí bien otras  hermandades, tanto  las  que un principio estuvieron  en  la  antigua ermita, como  así las que posteriores encontraron asilo en él, durante la Desamortización  de  Mendizábal, Esperanza  de  Triana  y la Estrella, no así la del Rocío que llega en 1.815, poco antes del Trienio  Constitucional  (1.820-1823) estando ya la orden religiosa envuelta en numerosas reformas,  habiendoles suprimidos muchos  de  sus conventos, jugaran  todas ellas un papel secundario, pasando a ser protagonistas cuando  llegan  estos  nuevamente al convento en 1.907, una vez reorganizada la orden en 1.860. Ante  esto tendremos  que  describir  la  filosofía  religiosa de estas comunidades, con el objeto de comprender el porqué en la actualidad en el convento no queda ninguna de ellas, aunque abierto al culto.

DE LA ORDEN DE LOS PREDICADORES 

     Esta orden fue fundada por el después santo Domingo de Guzmán, en 1.215, tomando el nombre de Orden de los Predicadores, aunque  el Concilio de  Letrán  prohibió  la creación de nuevas ordenes religiosas, se acogieron  a una regla denominada de “San Agustín” que contemplaba algunas de las estructuras de las  asociaciones comunales,  de un  firme carácter democrático, a la cual, bastante años más tarde, también  se  acogieron la reglas de las hermandades sevillanas, que fueron  creadas tomando  como base estos preceptos. Esta fue confirmada  solemnemente  por  Honorio  III, el  22 de Diciembre  de 1.216, a pesar de los acuerdos tomados en este Concilio. El principal  fundamento para  la creación de la orden era luchar contra la Herejía Cátara, secta religiosa creada  en  el mediodía francés, que  rechazaban  los  sacramentos  de  la Iglesia Católica, siendo Toulouse  y  Carcasona sus  principales  centros  de influencia – pudiera  ser  esta filosofía  el principio y  origen de la masonería, según  los  antiguos documentos masónicos que datan del siglo XIV – aceptando Domingo de Guzmán  no  estar  el  clero preparado para luchar en contra de ella, asume llevar a cabo el mismo comportamiento  que   los “perfectos cátaros”  eligiendo la predicación y la austeridad y la primacía en  sus  reglas de dedicarse al estudio. La  orden  la  gobierna un  Maestro General  (en las Logias, Gran Maestre, a título de comparación)  extendiéndose  pronto  por  todo el mundo católico. En la actualidad esta orden religiosa se encuentra totalmente reorganizada, dando eminentes teólogos y filósofos.

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                                          La Plazuela - Oleo de Juan Romero

DE LAS HERMANDADES 

     Las hermandades sevillanas, nacen bajo un fundamento básico en función de los acontecimientos históricos. La situación social del pueblo llano estaba desamparada legalmente, sin  estructura  alguna  a que acogerse, estando necesitados de un movimiento social que reivindicase sus sentimientos y necesidades, siendo los gremios o  las comunidades  étnicas, las que se agrupan bajo el auspicio de la religiosidad imperante, con el fin de reclamar un lugar en una sociedad en la cual estaban totalmente marginados.

     Ante  tal  situación  se produce una eclosión  de agrupamientos, en función de la religiosidad, y el ámbito social  donde estas se desenvuelven, lugar donde la Iglesia juega un papel preponderante, al ser la que tiene en sus manos la aceptación de la aprobación de todo el ordenamiento jurídico que ha de regularlas (Reglas)

     La  Hermandad  de la Candelaria, principal protagonista de este pleito, tuvo su origen en la fiesta que la Iglesia Católica celebra el día 2 de Febrero, conmemorando la presentación de Jesús  en  el templo y la purificación de la Virgen Maria. Su nombre proviene de los cirios que llevan los fieles en la procesión.

     Esta hermandad gremial se origina posiblemente en  la  agrupación  de los artesanos  fabricantes suministradores de velas y cirios, aunque no tenemos datos para poder constatarlo.

     Un dato a tener muy en cuenta es la desaparición de la Hermandad de los Morenos de Triana, fundada en el Hospital y Convento del Rosario en 1.558, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario y Sangre de Jesucristo, que acogió a los “morenos y morenas” del barrio de Triana. Una vez cerrado el hospital encontraron cobijo en la ermita de la Candelaria. Su desaparición se debió a la actitud del Arzobispo Niño de Guevara, llamado “el perseguidor de los negros” y que había sido Inquisidor General, prohibiendo su estación de penitencia y la incautación de sus bienes. No debemos de olvidar que este Arzobispo fue el que otorgó licencia para la edificación del convento.

     Como  se  habrá  podido  observar  en  estas  dos  exposiciones, ambas comunidades religiosas parten de un origen   bien  diferenciado, ya  que  mientras  a  Orden  de  Predicadores  contemplaban la austeridad y soledad dedicados  al  estudio, las hermandades procedían  de un estrato social muy popular  entrando  en una contradicción constante con la filosofía empleada por los dominicos, de aquí de que se haya establecido desde su edificación del convento un enfrentamiento constantes entre estas dos filosofías, desapareciendo después de siglos, en el reciente finalizado siglo XX.

     En la actualidad el convento aparece abierto al culto, pero con ninguna hermandad residente en él. Este dejó de ser un templo popular desde el mismo momento que las hermandades trianeras lo abandonaron. 

DE LA ÚLTIMA LLEGADA DE LOS DOMINICOS

     La última llegada de los Dominicos al convento se produjo como hemos comentado anteriormente, en el año de 1.907, año en él que empieza un desarrollo cultural en la ciudad, bajo los  auspicios del  movimiento regeneracionista. Esta época de desarrollo cultural, las hermandades sevillanas también jugaran un papel de importancia, a pesar del choque frontal de las corrientes ideológicas de los nuevos pensamientos imperantes.

     Desaparecidos los efectos de la Desamortización, durante la cual se exclaustraron muchos conventos y desaparecieron muchas hermandades, con la promulgación de la Constitución Liberal de 1.876,  durante  el reinado de  Alfonso  XII  y  la  regencia de  Maria Cristina  se entra en un periodo de estabilidad política, en cual la ley de asociaciones  de 1887, las hermandades encontraron el apoyo jurídico necesario para su desarrollo, todo esto unido a que andando este siglo y  principios del  siguiente (XX) las cofradías  incrementan su poder de atención para todos  aquellos  que visitaban la ciudad, siendo el foco de atención por  su Feria de Abril creada en la década de los cuarenta  del  siglo anterior. Ante  tal  situación  es  el mismo Ayuntamiento el que establece una serie de subvenciones para las hermandades creando las  fiestas primaverales. Las cofradías toman un auge inusitado produciéndose una gran evolución y  reorganizándose muchas de las desaparecidas en relación con aquellas originarias y primitivas. Las antiguas  hermandades gremiales pasan a convertirse  en cofradías de barrio; en el caso  concreto  de Triana: la  Esperanza  y  la  Estrella, ambas  ubicadas  en el convento desde la desamortización. Todo  este  tipo de  acontecimientos es coincidente con la nueva llegada de los Dominicos a Triana, con lo cual se profundizaba aún más en las diferencias religiosas existentes desde antaño.

     Todos estos acontecimientos, desde la fecha en que fue inaugurado, trajeron como consecuencia el no residir en  la  actualidad  ninguna  de las populares  hermandades  trianeras  en el  convento de San Jacinto, que fueron abandonándolo a medidas  que sus posibilidades económicas le permitieron trasladarse a sus capillas adquiridas ya en propiedad con el fin de huir de las experiencias pasadas. 

 DE LAS FECHAS DE SU INAUGURACION

     Don Santiago Montoto en su libro “Nueva Guía de Sevilla” establece la fecha de su estreno el 29 de Enero de 1.775. Lo establece cien años después, no coincidiendo el año y sí el día y mes no coincidente con el año a pesar de los cien años de diferencia. Es  decir  según nuestros datos constatados se inaugura el día 29 de Enero de 1.676,  aproximadamente  un mes después de finalizadas las obras de su construcción. Nos  inclinamos que esta no-coincidencia de fechas, pudiera haber sobrevenido o bien a una errata de imprenta o por confusión a la hora de transcribir los datos, ya que queda demostrado que la Hermandad del Cristo de las Aguas fue fundada en  el  convento en 1.750, dato aceptado por la misma hermandad y por todos los textos consultados acerca de su historia, fecha anterior a la que da el ilustre historiador sevillano.

Después de tatos años de pleito por fin recibimos noticias que en el año del 2002 se firmaron las escrituras de propiedad del Convento a favor de la Orden de los Predicadores.

FRANCISCO MORENO GALVAN - La Fuente de lo Jondo

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Ha llegado a mi poder, gracias a un joven y gran amigo flamenco como es Pablo Parrilla, un Dvd dedicado a Francisco Moreno Galván en el cual podemos conocer a través de su familia y amigos su gran talla artística.

Este maravilloso trabajo se ha llevado a cabo gracias a la iniciativa de la Peña Flamenca  Moreno Galván, al Ayuntamiento de la Puebla de Cazalla y de su Concejalia a de Cultura y patrocinado por la Agencia para el Desarrollo del Flamenco de la Junta de Andalucía y la Obra Social de la Entidad Bancaria Cajasol.

Un bonito Dvd donde se pone de manifiesto la gran talla artística e intelectual del que fue un gran y polifacético artista, dominando toda la sensibilidad de la pintura y la poesía, como ha quedado demostrado en la herencia que nos ha otorgado.

Desde aquí mi mas sincera felicitación para todos aquellos que han participado y han hecho posible esta hermosa realidad.

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FLAMENCO Y UNIVERSIDAD

El próximo Martes día 11 de Octubre a las Siete y Media de la tarde se llevara a cabo el Acto Flamenco y Universidad, dedicado en esta ocasión al gran amigo y cantaor don Luis Caballero Polo

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Centenario del Nacimiento del Niño de Fregenal

Se ha cumplido en Centenario del nacimiento del Niño de Fregenal, la Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas le ha dedicado el Circuito anual a su persona, del cual daremos cuenta una vez iniciado.